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L a P e d r @ d a

El Criterio

Cuando de Cuba se trata: ¿Opinar o calumniar?

Cuando de Cuba se trata: ¿Opinar o calumniar? Abner Barrera Rivera
Rebelión


Cuando se escriba la historia del periodismo en América Latina, se encontrará que éste ha sufrido la mediatización del imperio yanki y el colonialismo interno de nuestros propios países. La libertad de prensa ha estado afectada por esos factores, y a ellos se ha sumado el concepto empresarial y comercial de los órganos de prensa. Con estas armas es que funciona el mecanismo de desinformación del amo exterior y los traidores locales; posee una orientación execrable de tratar de arrebatar el alma latinoamericana. Para ello usan la mentira reiterada, sistemática y cotidiana.

Se trata del engaño organizado para vender la imagen de un sistema cruel, genocida, y de políticos obedientes a la orden del exterior del gran dueño (como la sumisión de los presidentes de Uruguay y El Salvador al presidente de Estados Unidos en la pasada Cumbre Iberoamericana en Monterrey, México), presentada a colores, en monólogo ampliado, mediante tecnologías de punta en todos y cada uno de los medios. El colonialismo informativo que durante años se venía padeciendo, ahora, por esa concentración de la propiedad de los medios y el control de las tecnologías, se acomoda ventajosamente a un renacido colonialismo económico y militar. A ella pertenece la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP); un club de los dueños de los principales diarios de nuestro continente, cómplice del más extraordinario alud de campañas mentirosas contra todos los procesos políticos contrarios al imperialismo estadounidense. La SIP fue secuestrada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en 1950, un engendro del macartismo y la Guerra Fría; como tal demuestra su esencia antidemocrática al hacer declaraciones que incluyen a los periodistas asalariados que trabajan en sus diarios, sin preguntarles jamás lo que opinan, sin reconocer nunca que son solo negocios lucrativos con la misión de imponer la censura permanente que les permite el poder económico.

Una muestra de esas campañas embusteras contra los procesos políticos antiimperialistas es el caso del periódico La Nación, principal medio comercial de Costa Rica, miembro también de la SIP. En este se ejerce un periodismo reaccionario - en sus editoriales y páginas de 'opinión'- hacia los movimientos políticos latinoamericanos que se oponen a los intereses estadounidenses. Se trata de un periodismo barato o periodismo basura, que al igual que la comida chatarra o rápida no alimenta, sino envenena y mata; derrocha ponzoña secuestrando la verdad. No entiende la información como un bien social, sino como una mercancía; no busca mantener la objetividad informativa y el respeto a la verdad. Ha hecho del periodismo un negocio, una publicidad comercial, al servicio de los intereses de los ricos y poderosos de este mundo. La actitud de editores y directores de este medio ha estado orientada a ignorar ciertos temas, no por el miedo a una denuncia sino al temor a la opinión pública. De ahí que las ideas no oficiales, puedan verse marginadas y los hechos desagradables silenciarse sin necesidad de prohibición oficial alguna.

En ese medio se facilita espacios para la publicación de algunos "escritores" que -al igual que la publicidad- mienten y calumnian para vender. No son honestos en lo que dicen y no tienen el más mínimo respeto, ni por la historia ni por los lectores. No es posible encontrar un tratamiento responsable de la noticia y una opinión fundada en criterios y/o razones. Esto sucede, especialmente cuando se trata de hablar de la Revolución Cubana, tema con el que varios han hecho "carrera política" en América Latina, Estados Unidos y Europa, no pocos han amasado dólares viviendo cómodamente con discursos cacofónicos y otros han ascendido a la categoría de "académicos" y de "intelectuales". No tiene otra cosa qué decir, que no sea difamar y calumniar a la Revolución Cubana y a su Presidente. Han hecho de esto una forma de vida; un negocio. Viven de la mentira y los agravios.

Vale señalar que, compartimos el criterio de que los medios deben contribuir a la creación de opinión; pero una cosa es generar opinión y otra muy distinta es utilizar la "opinión" para mentir (tergiversar los hechos), insultar y difamar. ¿Es esta la libertad de prensa que pregonan las democracias de algunos países capitalistas?

Queremos ilustrar lo que venimos diciendo, con un artículo publicado en este diario (04/01/04), en el que específicamente se alude a la Revolución Cubana y a su Jefe de Estado el Dr. Fidel Castro Ruz.

El autor es nada menos que Carlos Alberto Montaner, "escritor" estrella de ese periódico. Cuando escribe, siempre hace referencia a la Revolución Cubana para insultarla, atacarla y proponer una invasión militar; no es extraño que pueda estar hablando de la economía japonesa y termine insultando al Jefe del Estado cubano. Este personaje suele visitar con frecuencia Costa Rica, donde siempre es bien recibido por los políticos y la prensa de derecha. Gracias a este 'respaldo' presume de intelectual y democrático, y aparece en ese medio como un defensor de los derechos humanos. Todo esto porque nadie en Costa Rica se ha molestado en desenmascararlo e informar lo que realmente es: un agente de la CIA, vinculado a los grupos cubanoamericanos terroristas de Miami y que desde Madrid -donde reside- ha estado inventando y financiando a los grupúsculos de disidentes (automarginados sociales) en Cuba, quienes estuvieron dispuesto a hacer lo que se les exigiera a cambio de algunos dólares, y de la ilusión de llegar algún día al paraíso estadounidense.

Sin ningún pudor y pretendiéndose un entendido en medicina, diagnóstica los supuestos males que el Presidente cubano -en su opinión-, sufre. Se trata de un dictamen grave. Si el lector no supiera a quien se está refiriendo, podría pensar que se trata del Papa Juan Pablo II. Al agotársele las invenciones clínicas, procede por su cobardía intelectual, a lo que como buen agente de la CIA, mejor sabe hacer, que es insultar. Cualquier persona sensata que lea sus escritos, los tomaría -únicamente- como la expresión visceral de la ignorancia del "doctor" Montaner.

Los lectores críticos de los medios, identificados con un periodismo responsable y honesto se preguntan: ¿Si la salud del Presidente cubano fuera como prescribe este galeno, entonces quién fue el que habló el pasado 5 de diciembre de 2003 en la escuela primaria "Marcelo Salado", de Cárdenas con gran pedagogía y lleno de vitalidad?¿Quién fue el que pronunció el discurso del 45 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, en el teatro "Carlos Marx", el 3 de enero de 2004 con tanta lucidez? Ambos, por su contenido histórico, analítico y por su significado político generaron reacciones positivas de los sectores intelectuales de América Latina, USA y Europa. ¿Ignorará el médico Montaner estos discursos y reacciones?

Interroguemos sobre algo más reciente: ¿Si así fuera de grave la salud del Presidente cubano, entonces por qué el 21 de enero de este año sostuvo un animado y fluido diálogo de cuatro horas con los 630 estudiantes y profesores de 234 universidades y de otros altos centros de estudios norteamericanos participantes en el Programa Semestre en el Mar, en el Palacio de las Convenciones? Esta fue la séptima oportunidad que el Presidente cubano se reunió con un contingente de estadounidenses de este Programa educacional auspiciado por la Universidad de Pittsburg, que por décima vez visita a Cuba.

Pregúntense el lector ¿qué otro Presidente en el mundo es solicitado para este tipo de encuentros? De esto no hablan, ni la prensa ni los periodistas cautivados por el imperio. Montaner y su séquito de terroristas se defraudaron al saber que los visitantes dijeron sentirse sumamente honrados por la reunión con el Comandante en Jefe, catalogada de oportunidad especial, y satisfechos por haber conocido hospitales, museos, escuelas, lugares históricos, culturales, y sobre todo, por la interrelación con el pueblo y el mundo universitario. Hasta la fecha casi siete mil estadounidenses han visitado Cuba mediante el Programa Semestre en el Mar. Y sobre estas visitas, el académico Brandt transmitió su certeza de que irán dando luces al pueblo estadounidense sobre la verdadera realidad de Cuba. Pero el agente de la CIA no habla de esto.

Si el Presidente de la Mayor de las Antillas padeciera de todos los males dictaminados por el médico Montaner, entonces ¿por qué Fidel Castro en sus visitas a algunos países (Brasil, Venezuela, Paraguay, Argentina) sigue dando muestras de vitalidad física y mental, no solamente por el tiempo en el uso de la palabra, sino también por la rigurosidad del contenido de sus discursos? ¿Por qué despierta enormes simpatías y ovaciones de los pueblos como ningún otro presidente? Llama la atención que, en cada país que visita, es recibido por gente que expresan su solidaridad hacia la Revolución Cubana. Mientras que, cuando Bush hijito (amigo de Montaner) visita algún país, la gente lo 'recibe' con manifestaciones de protestas, iras, insultos y repudios (como sucedió recientemente en México). Más de un presidente desearía tener los conocimientos y la cultura que posee el Presidente cubano y de saber exponerlos como él los hace.

Si Fidel fuera como señala la "fortuna juvenil" de Montaner, entonces ¿por qué él y sus socios terroristas de la CIA y de Miami se han desvelado tanto por asesinarlo, y ya llevan más de 600 planes de atentados contra el Jefe del Estado cubano? Insultar como hace este mozo es propio de quienes carecen de ideas, de aquellos que no pueden demostrar sus afirmaciones con razones, de los que se han quedado huérfanos de pensamiento y los domina la sequía mental y el odio asesino. A este tipo de escribidores, un medio como La Nación -que presume de prestigioso- le da espacio para mentir, calumniar e insultar. Sus artículos son un completo desprecio por la verdad histórica y no poseen una mínima seriedad intelectual.

Al referirse a los acontecimientos de abril del año pasado en Cuba, dice el iluso Montaner: "fusilaron a tres muchachos negros por robarse un bote y cayeron como una tromba sobre casi un centenar de opositores pacíficos, condenándolos en juicios relámpagos a penas hasta de 28 años de cárcel. El más notable era Raúl Rivero, el principal poeta de Cuba, pero las biografías de los 75 demócratas internados en las prisiones eran todas parecidas: periodistas, escritores, bibliotecarios, economistas, activistas de derechos humanos"

Miente cuando señala que fueron fusilados por robarse un bote. Los hechos nos revelan que fueron sancionados a la pena de muerte, por secuestrar una embarcación con 36 personas a bordo, entre ellos mujeres y niños, a quienes amenazaron de muerte con armas blancas o de fuego, eran personas con prontuarios penales pésimos. Estos secuestradores nunca desistieron de sus propósitos a pesar de las advertencias y el esfuerzo que se hizo en ese sentido. Las 36 personas que mantenían como rehenes pudieron ser rescatadas sin una sola herida gracias a la habilidad de una de las dos turistas francesas que se arrojó al agua y a la serenidad y responsabilidad con que actuaron las autoridades cubanas. ¿Si se hubiera usado la fuerza para detener a los secuestradores cuántas personas hubieran sido lesionadas? ¿Cuántos hubieran perecido en alta mar si la embarcación hubiese anegado?

De manera que no se les fusiló por ser negros, como insinúa el escritor estrella. Tampoco eran unos ladroncitos como trata de minimizar el "analista". Darles este calificativo solamente es propio de personajes siniestros como Montaner acostumbrado a atentados terroristas de mayor envergadura, como las que suelen hacer sus amigos de la mafia cubanoamericana de Miami y de la CIA. ¿Por eso se olvida que el secuestro es un delito de terrorismo según la propia legislación internacional?

Los 75 detenidos tampoco eran opositores pacíficos; todos estaban comprometidos -lo admitieron en los juicios- en planes subversivos para dañar la soberanía nacional cubana a favor del imperio (Estados Unidos). Esto es severamente sancionado en cualquier país de derecho. Tampoco fueron juicios relámpagos; se efectuaron 29 juicios a 75 personas, a los que los tribunales impusieron entre 6 y 28 años de privación de libertad. Estos juicios se hicieron con respeto absoluto a la legalidad y a las garantías de los procesados. Los procesos penales se instruyeron con carácter sumario, en virtud de la Ley 5 de 1977, o Ley de Procedimiento Penal, procedimiento que no es exclusivo de Cuba, sino que está en más de 100 países, incluido Estados Unidos. Este tipo de proceso no niega las garantías de los acusados, sino que todos tuvieron un debido proceso, garantizado por las leyes cubanas. Todos los inculpados conocieron de los cargos que les imputaban y tuvieron la posibilidad de alegar en cada uno de los juicios. Todos tuvieron representación legal, con abogados defensores elegidos por ellos o de oficio. En total fueron 54 los letrados, de ellos 44 designados por los acusados y sus familiares y solo 10 de oficio. Cada abogado tuvo el derecho de ser escuchado, por tribunales que ya existían, o sea, que no fueron creados especialmente para estos casos y por jueces que ya estaban en sus cargos desde antes. Todos tuvieron su vista oral, donde además de exponer sus ideas, respondieron preguntas, ya que en Cuba estas vistas orales son obligatorias. Pero no solo tuvieron vista oral, sino que fueron públicos, ya que participaron cerca de 100 personas en cada uno de ellos, un total de casi 3.000 personas, entre familiares, testigos y peritos. Fueron los tribunales los que autorizaron a las personas que participarían. Los abogados por su parte tuvieron acceso a los expedientes antes del juicio. Ninguno fue sometido a celda de castigo y ahora todos tienen derecho a recurrir las sentencias.

El "letrado" Montaner, exabruptamente habla de Raúl Rivero como el principal poeta de Cuba. ¡Una verdadera novedad! Podrá ser el principal (poeta) de aquel grupo de automarginados sociales con escasa educación, o del convulsionado Montaner que por lo que dice es un gran indocto de la poesía cubana. A los otros mercenarios, los declara demócratas, y miente cuando dice que son periodistas, escritores, bibliotecarios, economistas y activistas de derechos humanos. En realidad esta gente vivía en completa falsedad. Supuestamente eran 37 los periodistas encausados, pero los que estudiaron o lo ejercieron en algún momento fueron solo 4. Se demostró que la mayoría de los inculpados no trabajaba, en algunos casos, por años. El "analista" se olvida de que Cuba es un Estado de derecho y por eso a los enjuiciados se les aplicaron las leyes por dañar la soberanía nacional cubana a favor de una potencia extranjera. Pretende identificar como periodistas a quienes bajo ese ropaje - verdaderos harapos de la indignidad- trabajaban en la Oficina de Intereses de Estados Unidos, a sueldo de un país extranjero.

El escribidor no dice nada de los documentos donde se demuestra la culpabilidad de cada uno de los encausados, cómo recibían dinero y regalos, así como materiales. Es tanto el apoyo brindado, que esta gente contaban con pases para entrar a cualquier hora en la Sección de Intereses de Estados Unidos, y por diferentes vías recibían dinero. A uno de los inculpados se le descubrieron 13.600 dólares en el forro de un traje, mientras otro escondía casi 5.000 dólares en una frasco de medicina. Uno de los acusados, Osvaldo Alfonso, declaró durante el juicio que él y los otros habían sido utilizados por la Sección de Intereses en trabajos a favor de los Estados Unidos. En carta recibida por Osvaldo y remitida por Carlos Alberto Montaner, este le manda dinero y le dice que lo llamarán "unos amigos españoles de alto nivel para hablar del Proyecto Varela". A este cacareado Proyecto Varela se le ha dado bastante publicidad en algunos países de Europa, pero no es sino parte del plan de subversión contra Cuba y no tiene el menor asidero en las leyes cubanas.

Sin duda que al trastornado Montaner y a su fauna les debe seguir perturbando la publicación del libro "Los disidentes", en el que los autores Rosa Mirian Elizalde y Luis Báez, con los testimonios de doce agentes de la Seguridad del Estado cubano -infiltrados durante años en los grupúsculos mercenarios y contrarrevolucionarios que el imperialismo financiaba- aportan pruebas contundentes del engaño y servilismo, donde son recurrentes los términos de dinero, egoísmo, ambición y hasta la vergonzosa cesta que en la SINA provocaba desorden entre los mercenarios. En el texto el mismo el "demócrata" Montaner queda complemente desenmascarado por su participación en planes subversivos contra Cuba.

Como puede verse estamos ante un "escritor" falaz, que por ejemplo no dice nada del financiamiento de más de 1.200 horas semanales de radio contra Cuba; que calla del envío de materiales a los grupos contrarrevolucionarios, a los que se han enviado unos 22 millones de dólares para estos fines (aunque las propias autoridades estadounidenses reconocen que la cifra es solo una mínima parte de los fondos canalizados con ese fin, porque la mayor parte para la subversión se hace por vía secreta.)

¿Por qué este individuo no dice nada de los más de 2.000 presos en cárceles norteamericanas de los cuales no se les conoce ni siquiera el nombre? ¿Por qué este defensor de los derechos humanos -con La Nación y la SIP- no han dicho nada al respecto?¿Por qué este agente de la CIA no dice nada de la ejecución a Charle Singleton, de 44 años, en Arkansas (USA), a quien se le había diagnosticado una esquizofrenia paranoide? Se le ejecutó con inyección letal pese a los ruegos de organismo de defensa de los derechos humanos, como la Unión Europea y Amnistía Internacional, que subrayaron la crueldad de quitar la vida a alguien con problemas mentales.

Como sabemos, los traidores no tiene patria y éste es uno de ellos, por eso calla -y La Nación con él- el injusto encarcelamiento de los cinco héroes cubanos que estaban insertados en distintos grupos terroristas de Miami, desde donde obtenían informaciones sobre sus planes para enviarlos a su país, con el objetivo de impedir esas acciones que tenían como fin producir muerte y dolor en Cuba. ¿Cuándo leeremos algunas observaciones de este "analista internacional" sobre sus compinches, la mafia terrorista cubanoamericana, dirigidos por la CIA, cuyo objetivo durante 44 años ha sido destruir por cualquier medio el proyecto socialista con cientos de actos terroristas con el financiamiento y conocimiento de autoridades estadounidenses? Las cifras señalan que los atentados contra el pueblo cubano costó la vida de 3.478 personas y causó la incapacidad de 2.099. En la década de los 90 los grupos terroristas realizaron más de 200 acciones contra Cuba.

Por eso surgen las preguntas ¿Por qué La Nación publica las vilezas de un terrorista? ¿Por qué propaga las ignorancias y extravíos de este servil individuo? ¿Por qué tanta infamia y odio contra Cuba en sus páginas?

Abner Barrera Rivera
Profesor de Estudios Latinoamericanos
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Mujer y trabajo: La crisis de los cuidados: precariedad a flor de piel

Mujer y trabajo: La crisis de los cuidados: precariedad a flor de piel Sira del Río(*)
Rebelión

Introducción


Las reflexiones que se plantean en este texto están vinculadas a una visión de la precariedad que no sólo tiene en cuenta la situación que atraviesa el mercado laboral y las cada vez peores condiciones que sufren las asalariadas y los asalariados.

Si bien consideramos que ésta es una forma de precariedad que no sólo es muy grave en sí misma, sino que incide en muchos otros aspectos de la vida de las personas, no queremos centrar nuestra mirada exclusivamente en las relaciones laborales, dando por sentado que el nudo de los problemas sociales que padecemos sólo puede ser desatado interviniendo sobre los mercados.

Más bien al contrario. Creemos que el pensamiento hegemónico nos marca unos estrechos límites, un falso imaginario que deja fuera de nuestra mirada una gran parte de la infraestructura que sustenta este patriarcado capitalista blanco que padecemos. Si en nuestras sociedades occidentales los mercados capitalistas han conseguido convertirse en el epicentro de la organización social y han erigido a la economía como único principio de realidad, esto ha sido posible, en gran medida, por su habilidad para camuflar la realidad y convencernos para que viéramos sólo aquello que debíamos ver. O que queríamos ver, porque en el mismo proceso se han ido recreando nuevas formas para mantener la subordinación y opresión de las mujeres, algo a lo que la otra mitad de la población no es en absoluto ajena.

La visión dicotómica de la realidad de la que partimos, la idea de que existen espacios sociales diferenciados y que lo "público" (el estado, los mercados, el trabajo asalariado...) tienen poco o nada que ver con lo "privado" (los grupos familiares, las redes sociales, el trabajo de cuidados...) no es más que una falacia que nos impide ver los íntimos mecanismos que hacen funcionar en todo su esplendor la estructura del sistema.

Creemos que es absolutamente necesario romper esta dicotomía y empezar a plantearnos una visión integral del mundo en que vivimos, no sólo para poder entenderlo, sino para poder imaginar un mundo diferente, una sociedad organizada en torno a las necesidades humanas, y luchar para conseguirla. Dejar de considerar a los mercados como epicentro supone, también, dejar de considerarlos como el único escenario de intervención, tanto teórica como práctica.

En los siguientes apartados iremos viendo el enfoque de precariedad del que partimos y, sobre todo, lo que hemos denominado la "crisis de los cuidados", cuyos efectos consideramos no sólo como una de las formas de precariedad más severas(1), sino como un elemento crucial en el despliegue y legitimación de otras formas de precariedad. Pero también hay que ver las crisis desde un punto de vista positivo. La crisis de los cuidados tiene la virtud de permitirnos visualizar y poner en cuestión algunos elementos centrales sobre los que se constituye nuestra sociedad y generar nuevos imaginarios, nuevas propuestas de transformación y nuevas formas de lucha. En ello estamos.

(Re)pensando la precariedad

Para pensar la precariedad rompiendo el estrecho marco de los mercados e intentando abarcar la vida en su conjunto (la pública y la privada, la de los hombres y la de las mujeres) hemos dirigido nuestra mirada, en primer lugar, a lo que consideramos debería ser el objetivo social por excelencia: la satisfacción de las necesidades humanas.

Partir de esta perspectiva, a pesar de la dificultad que entraña determinar qué consideramos como necesidades humanas, nos permite visualizar la precariedad de una manera muy amplia, tanto de las formas en las que se manifiesta, como de las personas o grupos sociales que la padecen.

Una primera proposición es entender la precariedad como la inseguridad de poder acceder a aquellos recursos que necesitamos para vivir. Pero ¿qué necesitamos para vivir? Excede a la extensión y al objetivo de este texto abordar el complejo debate sobre las necesidades humanas, pero sí creemos necesario señalar algunas ideas.

Las necesidades tienen un carácter multidimensional. Existe una dimensión material de las necesidades: necesitamos comida, vivienda, abrigo, agua... pero también una dimensión inmaterial que hace referencia a los afectos, las relaciones sociales, la libertad, la autonomía... Estas dos dimensiones no son escindibles y no pueden comprenderse por separado. Si padecemos una enfermedad grave necesitamos medicinas y un hospital, pero también afecto y apoyo emocional para superarla. Necesitamos relacionarnos socialmente, pero para relacionarnos necesitamos un espacio material en el que hacerlo.

Tener en cuenta estas dimensiones es muy importante para comprender que también la precariedad es multidimensional y afecta de forma combinada a elementos materiales e inmateriales. Una persona joven que no puede asegurarse recursos monetarios suficientes para independizarse puede tener garantizadas muchas de sus necesidades (casa, comida, afecto...), sin embargo carece de algo que consideramos indispensable: la autonomía. Una persona inmigrante puede disponer de dinero, pero puede tener serias dificultades para que le alquilen una vivienda o para relacionarse con el vecindario. Una trabajadora sexual puede tener asegurados recursos monetarios suficientes para vivir, pero la persigue un estigma social que precariza no sólo sus condiciones laborales sino su vida entera. Una persona presa tiene garantizada la satisfacción de las necesidades materiales más inmediatas, pero no tiene libertad ni puede disponer cotidianamente del afecto y el apoyo de las personas que le quieren.

Como podemos ver, los recursos a los que nos referimos para poder satisfacer nuestras necesidades, para vivir una vida que merezca la pena ser vivida, son de índole muy diversa. Equiparar bienestar con ingresos monetarios, capacidad de satisfacer necesidades con capacidad de consumo o satisfacción de necesidades con empleo es una visión reduccionista que no tiene en cuenta que muchas de las necesidades humanas (y en algunos casos las más importantes) se resuelven desde ámbitos que poco tienen que ver con el mercado. Éste es el caso de las necesidades de cuidados, que se satisfacen mayoritariamente desde el trabajo no remunerado.

Pero cuando hablamos de necesidades no sólo estamos hablando de recursos, también estamos hablando de derechos. Y ésta es nuestra segunda proposición: la precariedad también se manifiesta por la falta de derechos sociales, que apenas son reconocidos como tales en la actualidad, sobre todo en el caso de algunos colectivos. De este modo hemos llegado a la siguiente definición de precariedad: desigualdad institucionalizada en el reconocimiento, el acceso y el ejercicio de derechos, lo que supone la imposibilidad real de disponer de un modo sostenido de los recursos adecuados para satisfacer necesidades(2). La precariedad, por lo tanto, indica siempre un déficit en derechos y recursos.

Tomamos esta definición como un punto de partida que no sólo nos está permitiendo tener una visión amplia de la precariedad en la vida, sino que nos facilita introducir en nuestro análisis diferentes ejes de poder (clase, raza, país de origen y género) y por tanto diferentes formas y contenidos de la precariedad. Incluso diferentes imaginarios.

En este sentido, tenemos que poner de relieve que la precariedad no es algo nuevo, sino que se inserta en un proceso de feminización del trabajo en el cual los empleos adquieren cada vez más las características propias de los trabajos (remunerados y no remunerados) tradicionalmente realizados por las mujeres. Las formas más precarias de inserción laboral (peores condiciones, salarios más bajos o fluctuantes, temporalidad, entradas y salidas constantes del mercado laboral...), la incertidumbre en el acceso a recursos económicos, la exclusión de los derechos sociales, la limitación de la capacidad de autodeterminación ... han sido formas de precariedad históricamente vividas por muchas mujeres. La precariedad no es un fenómeno nuevo para el conjunto de las mujeres, aunque en las condiciones actuales se agrave cada día más. Lo nuevo es que está empezando a afectar de forma generalizada al colectivo masculino.

Sobre los cuidados. Algunas ideas a tener en cuenta

La necesidad y el trabajo de cuidados

Cuando hablamos de cuidados nos estamos refiriendo a una necesidad de todas las personas.

Necesitamos alimentarnos, y que sea de forma conveniente; necesitamos vivir en un lugar lo más cómodo y aseado posible; necesitamos compañía y afecto; necesitamos cuidar de nuestra salud y de nuestras enfermedades... Sería difícil enumerar todas las actividades que realizamos diariamente para nuestra sostenibilidad y la de las personas que nos rodean.

La necesidad de cuidados requiere para su satisfacción de un trabajo: el trabajo de cuidados.

Este trabajo es el que se ha denominado tradicionalmente "trabajo doméstico" cuando lo que se enfatizaba era el componente material de estas actividades (limpiar la casa, hacer la compra y la comida, lavar la ropa...) y no se percibía que incluso en estas actividades que pueden considerarse tan mecánicas estaba presente un componente afectivo y relacional. La idea de trabajo de cuidados es mucho más compleja y no sólo resalta sus facetas inmateriales, sino que incorpora una visión multilateral que muestra cómo se entrelazan muy diversas actividades(3), que se desarrollan en diferentes espacios, con un único fin: la sostenibilidad de la vida.

Quienes necesitan los cuidados.

Todas las personas necesitamos cuidados. En algunos casos pueden ser resueltos por una/o mismo, en lo que denominamos autocuidado(4), pero otras no, como puede ser la necesidad de compañía, afecto o reconocimiento. Además, las personas somos seres sociales y formamos parte de redes donde se da el cuidado mutuo(5).

Sin embargo, hay determinados grupos de personas que no pueden hacerse cargo de gran parte de su autocuidado, ni pueden participar de forma recíproca en lo que hemos denominado "cuidado mutuo". Es el caso de las personas dependientes(6). Cabe destacar que todas las personas pasamos, a lo largo de nuestra vida y en diferentes facetas, por fases de dependencia. Es decir, la dependencia no es una condición absoluta de un grupo social frente a otro.

Sobre las personas dependientes queremos hacer una primera salvedad. Normalmente se entiende por tal aquellas personas que por su edad (niñas y niños o mayores) o por situaciones de enfermedad o discapacidad (temporal o definitiva) tienen que depender de otras personas para tener cubiertas sus necesidades de cuidados. Sin embargo, también queremos llamar la atención sobre lo que hemos denominado "dependientes sociales". En este grupo situamos a un gran número de hombres (todavía la inmensa mayoría) que son dependientes porque no tienen ni la formación para cuidarse ni quieren hacerlo(7).

Dependientes vs independientes. Un problema de lógicas.

Queremos detenernos en este punto, no sólo porque nos parece errónea la idea de independencia que se maneja habitualmente, sino porque está directamente relacionada con las dos lógicas antagónicas que subyacen en la falsa dicotomía público / privado que mencionábamos al principio de este texto.

Los seres humanos somos seres sociales y como tal interdependientes(8). El concepto de autonomía de la retórica liberal del contrato, en la que se fundamenta la sociedad moderna, está basado en un ser fantástico: el ciudadano, un ser autónomo, autosuficiente y libre de ataduras. Un propietario (por lo menos de su cuerpo para poder vender su fuerza de trabajo) que puede contratar libremente con otros propietarios. Un intercambiador en búsqueda de rentabilidad, que puebla los mercados y que, persiguiendo su beneficio individual, organiza la sociedad. Un ente que no necesita ser cuidado y que no tiene que cuidar de nadie. Un individuo que huye del reino de la necesidad para llegar al reino de la libertad. Este ser humano imposible, construido por y para los varones blancos(9), es el modelo social por excelencia y constituye el sujeto de los mercados capitalistas. Hablamos de un ciudadano de mercado, regido por su misma lógica implacable de acumulación y por el único objetivo de obtener beneficios.

Pero este modelo de ciudadano no deja de ser una abstracción que excluye las facetas humanas que no pueden expresarse en las relaciones mercantiles. Por ello es imprescindible la existencia de otro espacio donde pueda reconocerse la materialidad de los seres humanos: sus cuerpos, su subjetividad y, por tanto, sus necesidades. Un espacio regido por una lógica humana, en el que se desarrollen los cuidados, los afectos y las relaciones de reciprocidad. Un espacio para las mujeres, las no-ciudadanas, que tenga como objetivo prioritario la sostenibilidad de la vida. Y este espacio y quienes lo habitan son considerados dependientes, de los mercados, de los ingresos que vienen del empleo etc. Otorgar la categoría de autónomo al ciudadano de mercado frente a la condición de dependiente de la no-ciudadana cuidadora no es una maniobra inocente, sino que pretende ocultar el conflicto existente entre la lógica de acumulación y la de cuidado de la vida.

Esta visión dicotómica de la sociedad no sólo establece un escenario dual, sino que "los diversos pares que forman la estructura binaria del pensamiento occidental se unen y retroalimentan: público/privado, mercado/familia, egoísmo/altruismo, empleo /cuidado, autonomía/dependencia, racionalidad/emotividad, civilización/naturaleza... Pero la valoración social sólo recae en el primer elemento de cada par"(10) ('Precarias a la Deriva', 2003). Lo que se prioriza, en definitiva, son los mercados capitalistas y su lógica de acumulación, que se constituyen como eje de la organización social. Las necesidades humanas quedan relegadas a un segundo plano y serán resueltas siempre que exista una demanda solvente que procure beneficios a los mercados.

Pero también esta formulación sitúa a mujeres y hombres en distintos espacios y les asigna distintos roles y distintas posiciones de poder. Las habitantes del espacio privado, responsables de la familia y dedicadas a los cuidados, quedan subordinadas a los varones ciudadanos(11), a los que deben garantizar sus servicios mediante otro contrato: el contrato sexual(12).

Cuidados, mercado y familia

Este modelo, que ha servido de base para la constitución de la sociedad moderna, queda patente en la estructura mediante la cual se han resuelto tradicionalmente los cuidados: la familia. En el conjunto del mundo occidental y también en el estado español, los años dorados del capitalismo que vinieron tras la II Guerra Mundial se basaron en lo que llamamos la familia nuclear fordista (hombre ganador de ingresos monetarios – mujer ama de casa dedicada a los cuidados) que ha sido una forma de organización social imprescindible para el funcionamiento de la sociedad de mercado.

A pesar de que la familia fordista ha sido más que una realidad un ideal social(13), lo cierto es que este modelo consiguió que las mujeres se hicieran cargo de forma obligatoria, aunque naturalizada, de los cuidados, resolviendo mediante su trabajo no remunerado la responsabilidad social de sostener la vida.

Para hacernos una idea del volumen que representa este trabajo, en el siguiente cuadro pueden verse los millones de horas que se dedican anualmente en nuestro país a cuidar de forma no remunerada, así como los millones de empleos a los que equivaldría(14):

Cuidados no remunerados Horas anuales (millones) Equivalente en empleos (millones) Realizado por mujeres %
Cuidado de niñas y niños 14.500 8,7 82,3
Cuidado de personas ancianas 4.295 2,5 79,8
Cuidado personas enfermas 4.780 2,7 80,3
TOTAL 23.589 14,1 80,9

El trabajo no remunerado de las mujeres no sólo ha sido crucial para resolver la demanda social de cuidados, sino que ha sido imprescindible para que pudiera producirse el desarrollo capitalista tal y como lo conocemos. Ideas como estado del bienestar o pleno empleo se han formulado sin tener presentes el papel determinante del trabajo no remunerado de las mujeres, ni su exclusión mayoritaria del empleo.

La crisis de los cuidados

El modelo de familia fordista al que nos hemos ido refiriendo entra en una crisis paulatina en los países capitalistas avanzados, que se hace plenamente manifiesta en la década de 1970. Uno de los elementos centrales de esta crisis es el giro que para la forma de vida de las mujeres suponen los logros de la lucha feminista. Por eso, cuando hablamos de esta crisis no podemos hacerlo sólo en sentido negativo, porque también es resultado de la lucha contra un modelo que se sustenta en la opresión de la mitad de la población. Otra cosa son los límites de esta lucha de las mujeres, que si bien ha posibilitado grandes avances y el que las mujeres pudieran acceder a terrenos de autonomía y libertad que les habían sido negados, no es menos cierto que no ha conseguido transformaciones sociales de suficiente calado en el terreno de los cuidados. Esto ha supuesto que, como en un efecto boomerang, las consecuencias negativas de la crisis hayan vuelto a repercutir en las mujeres, sobre todo en aquellas de las clases más desfavorecidas y en las inmigrantes. Por tanto, estamos hablando de un modelo que se tambalea, pero también de una tendencia al restablecimiento del equilibrio bajo unas pautas bastante parecidas: negar la responsabilidad social de los cuidados y seguir atribuyéndola en exclusiva a las mujeres. Pero, sobre todo esto, hablaremos más adelante.

Efectivamente, el modelo mediante el cual se resolvían las necesidades de cuidados se tambalea. Las mujeres, que habían dedicado todo su tiempo y energías a este trabajo no remunerado, se empiezan a incorporar masivamente a un mercado laboral masculino, cuya estructura está diseñada para personas que no tienen que cuidar de nadie. De este modo, la tensión entre la lógica del mercado y la lógica del cuidado emerge con gran intensidad y las mujeres empiezan a experimentar esta tensión en su propio cuerpo, que se convierte en lugar de batalla entre las exigencias de uno y otro escenario. Este hecho, que no pasa desapercibido para casi nadie, pretende solventarse con políticas y leyes denominadas de "conciliación". Pero difícilmente puede conciliarse lo irreconciliable. En este caso, la centralidad de los mercados en la organización social se traduce en la priorización absoluta de los imperativos del mercado laboral frente a cualquier otro argumento. Sus necesidades productivas organizan el tiempo social y son inapelables frente a las necesidades de cuidados.

Y, sin embargo, hay que cuidar. Como hemos ido viendo, la necesidad de cuidados es algo crucial para las personas y, si tenemos en cuenta que los cuidados se resuelven fundamentalmente desde el denominado sistema doméstico, podemos hacernos una idea de la magnitud que puede alcanzar este problema. Por poner sólo un ejemplo, podemos decir que, en el caso de cuidados por enfermedad, para la que existe una amplia infraestructura sanitaria, ésta sólo facilita el 12% de los cuidados necesarios(15). El resto se facilitan desde el sistema doméstico.

Pero, además, la crisis de este modelo de cuidados se despliega en un contexto muy marcado por otros factores que hacen que se incremente en intensidad. Por un lado nos encontramos con una serie de cambios demográficos: la tasa de natalidad cae y la esperanza de vida se incrementa. En el año 2010 habrá en nuestro país entre 1.725.000 y 2.352.000 personas mayores dependientes y la población cuidadora se reducirá potencialmente en un millón de personas(16). Cada vez hay más personas que cuidar y menos personas que puedan hacerlo. Por otro lado, las políticas neoliberales que impulsan la globalización generan cada día mayor precariedad en el empleo, en la vivienda, en la alimentación, en la salud, en las prestaciones sociales, en las formas de vida... ... Esta precariedad generalizada no sólo se manifiesta en las dificultades para cuidar o cuidarse, sino también en el incremento de la necesidad de cuidados. Por ejemplo, la precariedad laboral está disparando los accidentes de trabajo. En este caso, como en el resto de los cuidados por enfermedad y tal y cómo veíamos antes, la mayoría se prestan desde el sistema doméstico. Las empresas se siguen desentendiendo, como han hecho tradicionalmente, de la mayor parte del cuidado que necesitan las personas accidentadas. La transferencia de esta responsabilidad a las familias se hace sin ningún empacho, considerando inalterable e inalterado el modelo mediante el cual las mujeres debían dedicarse en exclusiva y de forma no remunerada al cuidado.

En nuestra vida cotidiana podemos comprobar las enormes dificultades con las que nos encontramos para satisfacer tanto nuestras necesidades de cuidados como las de aquellas personas que dependen de nuestra atención. El caso de las ancianas y ancianos es quizá ahora el más visible socialmente, pero este problema recorre todas las edades: ¿Cómo vamos a cuidar a las personas discapacitadas?; ¿qué hacer cuándo un niño enferma y no puede ir al colegio?; ¿quién podrá cuidarme cuando la que enferme sea yo? Se generaliza la inseguridad de que podamos cuidarnos, cuidar de otras personas o recibir cuidados cuando lo necesitamos. Creemos que esta forma de precariedad es muy grave. ¿Para qué sirve una sociedad que ni siquiera puede garantizar el cuidado de las personas que la componen?

Los cambios ante un modelo en crisis

La grave situación planteada, que pone de manifiesto algunos de los mecanismos básicos de la irracional e injusta organización social en la que vivimos, no sólo no está generando una dura crítica social a este sistema, sino que se percibe como un asunto que pertenece al mundo de lo "privado" y no llega a interpretarse en clave colectiva. En este escenario, la crisis de los cuidados no se convierte en desencadenante de una batalla para exigir un modelo de organización social que priorice las necesidades de las personas y que garantice el derecho a cuidarse, a cuidar de otras personas o a recibir cuidados, sino que, por el contrario, se está convirtiendo en un motor de generación de más precariedad. Como decíamos antes, el modelo tradicional para resolver los cuidados se tambalea, pero desde luego no sucede lo mismo con el sistema social en el que se ha desarrollado ni con las relaciones de poder que lo sustentaban. De este modo, los cambios (o resistencias al cambio) que la crisis de los cuidados está originando se mueven en las mismas coordenadas, como podemos ver a continuación.

Los mercados

El papel de los mercados se está viendo reforzado. Por un lado, la necesidad social de cuidados se mercantiliza y empieza a aparecer como un nuevo escenario para los negocios. Así, nos encontramos, por ejemplo, con la proliferación de empresas que prestan este tipo de servicios, caracterizadas por la extrema precariedad de sus condiciones laborales y por ser un sector muy feminizado. Estas empresas suelen operar a través de instituciones públicas, que en lugar de ofrecer directamente estas prestaciones, las privatizan mediante la subcontratación. Por otro lado, se mantiene la falacia de que los mercados son totalmente ajenos a los cuidados que necesita la población, cuando debería ser evidente para cualquiera que se nutren de una fuerza de trabajo que ha sido cuidada en la niñez y sigue siendo cuidada en la edad adulta y en la vejez por medio del trabajo no remunerado que mayoritariamente realizan las mujeres. Que la organización autorreferente del mercado laboral impide satisfacer las necesidades de cuidados es algo que constatamos cotidianamente, pero esto ni es cuestionado ni condiciona el agravamiento que supone su acelerada desreglamentación.

El Estado

Ante la envergadura del problema, el Estado y sus instituciones empiezan a poner en práctica algunas políticas, que tienen más de propagandístico que de real. La cobertura social no sólo es absolutamente insuficiente, sino que, además, la tendencia es a congelar, disminuir o privatizar las prestaciones. El desmantelamiento del "estado del bienestar" significa que las instituciones públicas tienden a hacerse cada vez menos cargo del bienestar de la población y, por tanto, de sus cuidados. Hay que añadir, además, que en algunos casos la orientación de los servicios prestados desde las instituciones tienen poco que ver con las necesidades de las personas que deben ser cuidadas y mucho con la disponibilidad temporal impuesta por el mercado laboral a sus cuidadores y, sobre todo, cuidadoras. En este sentido consideramos necesario revisar la lógica con la que habitualmente nos planteamos este tipo de reivindicaciones: no debemos exigir servicios sociales que nos sustituyan en nuestra responsabilidad de cuidar para poder mantener un empleo ajustándonos a las jornadas que se nos exigen desde el mercado laboral. Debemos exigir la priorización de las necesidades de las personas dependientes y de nuestro derecho a cuidarlas, si queremos hacerlo. Es el mercado laboral el que debería adaptarse a la necesidad social de cuidados y no a la inversa.

El colectivo masculino

Entre los hombres, como colectivo, no sólo encontramos pocos cambios, sino muchas resistencias para asumir su responsabilidad en los cuidados. La ruptura que las mujeres han producido en el modelo de familia fordista con su incorporación al mercado laboral no ha tenido correspondencia por parte de los hombres. El modelo tradicional de resolución de los cuidados se tambalea, pero ellos, como colectivo, no se sienten interpelados, aportando sólo alrededor del 20% de los cuidados no remunerados.

Ver aquí en el siguiente cuadro(17)la distribución por géneros del tiempo dedicado a trabajo remunerado y no remunerado

Por tanto, a nivel colectivo no se ha producido una redistribución por géneros de los trabajos de cuidados. Los hombres se mantienen en el modelo de "trabajador asalariado/ganador de ingresos monetarios", sin que sea puesto en cuestión por otras responsabilidades.

Paradójicamente, el trabajador asalariado, considerado como el sujeto por excelencia de la lucha obrera, defiende con uñas y dientes el modelo construido desde el liberalismo para la constitución y desarrollo del capitalismo, encarnando una de las versiones del ciudadano de mercado.

El colectivo femenino

Cómo hemos ido viendo, a pesar de la crisis que intentamos poner de manifiesto, los mercados, el estado y los hombres como colectivo siguen sin considerarse responsables de la satisfacción de la necesidad de cuidados de la población. En estas condiciones, han sido las mujeres las que han seguido respondiendo a esta necesidad con todo tipo de estrategias, donde queda patente el incremento de la precariedad:

- Reorganización de los tiempos vitales de cada mujer para compatibilizar, en lo posible, sus empleos con sus responsabilidades no remuneradas. La suma de ambos trabajos da lugar a jornadas interminables, a lo que hay que añadir la intensificación en el ritmo de trabajo. Pero no sólo hablamos de doble jornada(18), la denominada doble presencia da cuenta de la exigencia de simultanearlas, de estar a la vez aquí y allí, respondiendo a las obligaciones de ambos escenarios. Los problemas de salud y los costes emocionales se multiplican entre las mujeres cuidadoras a las que ¿quién va a cuidar?

- Redistribución intergeneracional entre mujeres: los cuidados se distribuyen entre todas las mujeres de la familia extensa. A veces, la presión que se origina conduce a situaciones de enfermedad grave, como el denominado "síndrome de la abuela esclava". Este síndrome, es muy frecuente y constituye una de las más extendidas pandemias sufridas por las mujeres en el siglo XXI(19).

- Redistribución por clases y etnias. En este caso hablamos del trabajo de cuidados remunerado(20). Tanto en el caso de que se preste a través de una empresa de servicios o se contrate directamente a personas individuales, las empleadas son mayoritariamente mujeres y las condiciones extremadamente precarias. En el caso de las empleadas domésticas se acentúa notablemente esta situación de precariedad(21), sobre todo cuando se trata de mujeres inmigrantes, que suelen estar sometidas a condiciones verdaderamente abusivas. Entre la mujer empleada y la empleadora se establece una relación jerárquica, las diferencias entre mujeres crecen y se recrean antiguas relaciones de poder (señora – criada). Los hombres, desentendidos de los cuidados, aparecen aquí como situados fuera del conflicto y por encima del bien y del mal.

La necesidad de cuidados de la población sigue considerándose un asunto de mujeres y el trabajo para su satisfacción sigue moviéndose en un contexto de desigualdades de género, clase y etnia, a menudo imbricadas entre sí y dentro de otras desigualdades regionales e internacionales.

Si en los países del Norte hablamos de crisis de los cuidados, en los países del Sur podemos hablar de una crisis de la posibilidad misma de la sostenibilidad de la vida(22). La globalización y las políticas liberalizadoras están llevando al límite las posibilidades de subsistencia de sus poblaciones y provocando un fenómeno migratorio de gran magnitud. En lo que Arlie Russell(23) denomina "las cadenas mundiales de afecto y asistencia" se produce el cruce entre ambas crisis: mujeres que tienen que salir de sus países dejando a sus hijas e hijos al cuidado de alguna mujer de la familia, para venir aquí a cuidar a nuestras hijas e hijos, o a nuestras personas mayores, a cambio de un salario. Esa familia repartida por diversas partes del mundo, pero en contacto constante, es lo que se ha denominado familia transnacional. Las cadenas globales de cuidados están llenas de tensiones y en ellas se escenifican desde relaciones de poder profundamente jerárquicas y verticales hasta otras que pretenden ser más horizontales, aunque tampoco están exentas de dinámicas de poder(24).

Algunas reflexiones finales

Como hemos ido viendo a lo largo de este texto, la precariedad no sólo se extiende mucho más allá del ámbito de los mercados, sino que es un proceso en el que se entrecruzan numerosos ejes de poder: la clase y el género, pero también la etnia y el país de origen o de residencia, entre otros. Estos ejes de poder no sólo determinan aquellos colectivos sociales que sufrirán en mayor medida la precariedad, ni las distintas formas en que ésta puede manifestarse, sino que forman parte de la estructura misma del sistema en que vivimos, actuando de forma combinada.

En el caso de la crisis de los cuidados, no sólo queda de manifiesto la subordinación de las necesidades humanas a las necesidades de los mercados, sino cómo el modelo tradicional para resolverlos estaba basado en la opresión de las mujeres y que esta opresión, además de garantizar la continuidad de la sociedad patriarcal, era esencial para el desarrollo de la sociedad de mercado y de su lógica. Una vez que este modelo entra en crisis, situación en la que nos hallamos en la actualidad, la ausencia de cambios estructurales hace que los cuidados sigan en manos de las mujeres y que se precaricen progresivamente. En este nuevo escenario, cada día toma mayor carta de naturaleza la "familia transnacional", por lo que aparece con renovada fuerza un tercer eje: la etnia y el país de origen o de residencia de las mujeres.

La lucha contra la precariedad en los cuidados debe necesariamente contener todos estos elementos, debe sacar a la luz esos complicados entramados de relaciones de poder. Ni la lucha contra la precariedad implica unos intereses únicos de esa supuestamente homogénea clase obrera, ni el tema de los cuidados puede identificarse como un conflicto de géneros en el que unas mismas políticas de conciliación "resolverán la papeleta" para todas las mujeres. Es necesario oponerse frontalmente a cualquier modelo para resolver esta necesidad social que se base en la opresión o explotación de ningún colectivo, aunque esto suponga cuestionar posiciones de privilegio que, en distintas dimensiones, podemos estar ocupando. Entender los cuidados como una responsabilidad del conjunto de la sociedad -de los hombres y de las mujeres, de todas las clases y etnias- y como un objetivo social prioritario, significaría llevar hasta sus últimas consecuencias el conflicto entre el mercado y los cuidados, haciéndolos pasar de un asunto "privado" a un problema político de primer orden. Por eso consideramos que esta lucha contra la precariedad en los cuidados debe constituirse en uno de los ejes centrales de la lucha contra la precariedad.

Notas
1.- Borrego, C.; Pérez Orozco, A. y Río, S. del, "Precariedad y cuidados", en Materiales de Reflexión n° 7, Rojo y Negro, septiembre 2003

2.- CGT. Comisión Confederal contra la Precariedad. "Precariedad y exclusión, ¿cómo enfrentarnos?", en Materiales de Reflexión n° 5, Rojo y Negro, junio 2003

3.- Cuidar de la salud, por ejemplo, requiere tener en cuenta numerosos factores combinados, de los que señalamos algunos: alimentación, limpieza, forma de vida saludable, equilibrio emocional, prevención de accidentes, labores formativas en el caso de niños y niñas..., llevar a cabo muy diversas tareas: informarse, planificar, comprar, cocinar, lavar, limpiar, conversar, aconsejar... y establecer las relaciones necesarias en cada uno de los casos.

4.- Como autocuidado puede entenderse, por ejemplo, desde asearse (algunas personas dependientes no pueden hacerlo) hasta autodiagnosticarse una enfermedad leve y resolverla.

5.- Por cuidado mutuo entendemos los cuidados que se dan y se reciben de forma recíproca. Las redes en este tipo de cuidados son muy diversas y también las formas de reciprocidad, que no tienen porque ser homogéneas.

6.- Del mismo modo que el autocuidado y el cuidado mutuo suelen darse de forma simultánea, la dependencia tampoco suele ser absoluta, salvo en el caso de personas con discapacidades muy severas, que afecten a la capacidad de raciocinio, o en el caso de las y los bebés.

7.-Estos dependientes sociales son todavía muy numerosos en nuestro país. No saben cocinar, ni lo que es una dieta sana, no lavan la ropa, no planchan, no limpian la casa... algunos ni tan siquiera son capaces de llevar el control de su medicación cuando están enfermos, ni de comprar su propia ropa interior. No hacen falta muchas investigaciones ni estadísticas para constatar esta realidad que nos rodea.

8.- La idea de interdependencia no niega el derecho a la autonomía, sino que la sitúa en el contexto de la sociabilidad humana. Entre ambas existe una tensión que no ha sido resuelta, ya que se tiende a la negación de una o de otra, lo que hace que operen sumergidas en una maraña confusa de prácticas sociales, en las que se recrean relaciones de poder altamente opresivas.

9.- Cómo señalan Fraser y Gordon la ciudadanía civil no sólo no fue un derecho de todos los individuos, sino que, por el contrario, fueron paradigmáticamente derechos de varones blancos, propietarios y cabezas de familia. La subordinación de las mujeres y la clasificación legal de las esclavas y esclavos como propiedad, no son simples exclusiones, sino los hechos que contribuyeron realmente a definir la ciudadanía civil. (Fraser, N. y Gordon, L. "Contrato versus caridad: una reconsideración de la relación entre ciudadanía civil y ciudadanía social", en Isegoría num. 6, 1992)

10.- Precarias a la Deriva, "Cuidados globalizados", A la deriva... por los circuitos de la precariedad femenina, Traficantes de sueños, Madrid, próxima publicación

11.- Así nos encontramos con que este ciudadano libre e independiente es, paradójicamente, lo que hemos denominado en este texto como "dependiente social".

12,. Pateman, C. El contrato sexual, Anthropos, 1995

13.- "Este modelo de familia nuclear con esa división de roles sólo ha estado plenamente accesible para las familias blancas, burguesas, heterosexuales. Mujeres de otras razas o de clase baja han estado siempre presentes también en el mercado laboral" Precarias a la Deriva, op. cit.

14.- Datos de Durán, M.A. "El análisis de exhaustividad en la economía española", en Carrasco, C. (ed), Tiempos, trabajos y género, Publicacions de la Universitat de Barcelona, Barcelona, 2001.

15.- Durán, M. A. Los costes invisibles de la enfermedad, Fundación BBV, Bilbao, 1999.

16.- Fuente: Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, marzo 2002

17.- Datos de Durán (2001), op.cit.

18.- Por no hablar de las triples jornadas de las mujeres que, por ejemplo, quieren intervenir en organizaciones políticas, sindicales o sociales y las cuádruples jornadas cuando añadimos la militancia feminista.

19.- Guijarro Morales, A. El síndrome de la abuela esclava, Zócalo Ediciones, 2001

20.- El trabajo remunerado supone el 10,58% de los cuidados realizados en el hogar. El 4,58 es prestado a través de empresas y el 6% corresponde a empleadas de hogar contratadas directamente por la familia. Cuatro de cada cinco de estas empleadas son mujeres autóctonas. Una exigua minoría de españolas y casi la mitad de las inmigrantes trabajan como internas. (Borrego et al., 2003, op.cit.)

21.- En 1985 se le reconoció el carácter de relación laboral con el Real Decreto 1424/1985 pero con "carácter específico" debido al ámbito donde se realiza el trabajo: los hogares. Esta normativa legaliza una especie de apartheid ocupacional, excluye de la igualdad de derechos a las personas trabajadoras en el servicio doméstico: no es obligatorio el contrato escrito, la relación laboral puede extinguirse por la pura arbitrariedad de la persona empleadora y las indemnizaciones por despido son ínfimas; la jornada laboral es indeterminada al no existir límites para el número de horas en las que la trabajadora debe estar disponible si es requerida, no da derecho a subsidio por desempleo ni por enfermedad profesional. El 36% de las inmigrantes trabaja sin estar dada de alta. Entre las autóctonas la cifra alcanza el 79%.

22.- Precarias a la Deriva, op.cit.

23.- Russel Hochschild, A., «Las cadenas mundiales de afecto y asistencia y la plusvalía emocional», en Giddens y Hutton, En el límite, Tusquets, 2001.

24.- Precarias a la Deriva, op. cit.

(*)Feminista. CGT-Comisión Confederal contra la Precariedad

Venezuela: la contrarrevolución se subleva en el Tercer Golpe de Estado (I)

Venezuela: la contrarrevolución se subleva en el Tercer Golpe de Estado (I) Heinz Dieterich
Rebelión


Con una magna manifestación de quinientos mil bolivarianos, el domingo 29 de febrero, y un discurso trascendental del Presidente Hugo Chávez, la Revolución Bolivariana de Venezuela entró en su fase abiertamente antiimperialista.

Su discurso, que equivale a una segunda declaración de independencia, tildó a George Bush de "muy pendejo" y debatió públicamente varios escenarios de guerra, bloqueo y confiscaciones, del imperio; entre ellos, una comunicación interceptada a los gringos, que se refiere a un planeado acercamiento de buques militares estadounidenses a las costas venezolanas, en los próximos días y la revelación del hecho de que durante el golpe militar del 12 de abril del 2002 no sólo hubo la invasión de aguas territoriales venezolanas por una nave de guerra estadounidense, sino también el aterrizaje de helicópteros militares de Estados Unidos en el aeropuerto de Caracas.

Este discurso fue el equivalente político del discurso de Fidel Castro, pronunciado el primero de mayo en la Plaza de la Revolución en La Habana, cuando el Comandante advirtió ante un millón de ciudadanos reunidos, que existía el peligro real de una agresión militar de parte de los neofascistas de la Casa Blanca.

En su magistral intervención, Fidel logró hacer lo que una auténtica vanguardia tenía que hacer ante la terrible perspectiva de una guerra con el imperio: reafirmar a los valientes, fortalecer a los tímidos y reconfortar a los temerosos, convirtiéndolos a todos en un gran megaguerrero, dispuesto a enfrentar y vencer a la bestia.

Y algo semejante había sucedido en la boca de la Avenida Simón Bolívar en Caracas, cuando el Comandante Hugo Chávez, después de dos horas de apasionada y profunda arenga, bajó cansado y sudado de la improvisada tarima y, tomando la mano de su nieta, se retiró del campo de batalla - por ahora, verbal.

La respuesta del imperio no se ha hecho esperar. En el caso de la isla revolucionaria, se hizo pronto visible en la imposición de varias medidas de agresión contra Cuba. Estas, sin embargo, son sólo la punta del iceberg. La agresión principal está preparada para los meses de abril y mayo, después del fallo de la Comisión de Derechos Humanos de la UNESCO sobre la situación en Cuba.

Entre los escenarios de los planificadores de Bush se encuentran los de índole militar que ahora se verán favorecidos por la existencia de un gobierno títere estadounidense en el flanco oriental de la isla, en Haití.

En el caso de Venezuela, el imperio tampoco está dando la respuesta de manera diplomática, sino por la vía de los hechos, y en dos teatros de operaciones diferentes: en Haití, en contubernio con el imperialismo francés, un comando militar estadounidense simplemente secuestró al presidente electo Jean-Bertrand Aristide y lo deportó a Africa del Sur.

En la patria de Bolívar, a su vez, Washington activó el plan del tercer golpe de Estado. Con el pretexto de protestar contra el fallo del Consejo Nacional Electoral (CNE) que no le fue favorable a los mercenarios, se iniciaron de manera planeada disturbios en varias partes de la ciudad de Caracas que incluían francotiradores con la misión, de matar tanto a miembros de las fuerzas del orden público, como de manifestantes propios, a fin de generar "mártires" de la "dictadura" de Chávez.

Ya en el manual de la CIA, escrito en 1983 para los mercenarios de Ronald Reagan ("la contra") que trataron de destruir al gobierno sandinista en Nicaragua mediante el terrorismo paramilitar, se advertía a los líderes de los mercenarios, de que todo movimiento de protesta social necesita mártires, de tal manera que era vital organizar manifestaciones que produjeran víctimas fatales entre los participantes.

Para el día de hoy, miércoles, cuando el CNE debe presentar el fallo definitivo sobre el referendo revocatorio de los mercenarios, se ha planeado reactivar esta estrategia. Los francotiradores asesinos serán proporcionados por sectores de los policías municipales del conurbano caraqueño que actuarán detrás de las líneas de los manifestantes, tal como hicieron en los asesinatos políticos del 12 de abril del 2002, y, nuevamente, el 29 de febrero del presente.

El 29 de febrero, la Policía Municipal de Sucre (Caracas) había despejado un puente de la autopista Francisco Fajardo de mercenarios que querían bloquear dicha avenida y que habían sostenido un enfrentamiento con vendedores informales. A pocos minutos de haberse retirado los mercenarios, aparecieron alrededor de treinta y cinco miembros de la Policía Metropolitana en motos, vestido de civil y portando chalecos anti-balas y armas de fuego quienes dispararon contra las personas presentes en el puente, matando a José Guevara Reyes.

Una vez que los asesinos uniformados y no-uniformados de esas policías municipales hayan realizado su "trabajo" sucio, las cadenas televisivas Globovisión, Venevisión y CNN se encargarán de divulgar la noticia de los muertos con las debidas interpretaciones de "testigos testimoniales" y las consabidas técnicas de manipulación, para que a nivel mundial nadie tenga duda de que el autoritarismo del régimen de Chávez cobró nuevas víctimas a través de su represividad indebida.

La tercera sublevación de la contrarrevolución nace de la desesperación del agotamiento de las vías institucionales de remoción del presidente constitucional Hugo Chávez. Para iniciar el procedimiento de su remoción, mediante el referendo revocatorio, tenían que haber recabado alrededor de 2.437.000 firmas. Sin embargo, sólo unas 1.700.00 firmas han sido reconocidas como válidas por el CNE; 600.000 fueron anuladas por no cumplir con los requisitos legales y alrededor de 800.000 van a reparo, es decir, a la verificación de su validez, del 11 al 14 de marzo.

La probabilidad, de que los mercenarios hayan recogido la cantidad de firmas validas necesarias para iniciar la remoción del Presidente, es, por lo tanto, cercana a cero. Y esta es la razón por la cual han optado por el intento de la sublevación mediante bandas armadas, delincuentes, jóvenes sin conciencia y gente marginal pagada en efectivo, para que les hagan el trabajo sucio que, ni por la vía legal, ni por la vía golpista han podido lograr.

Si esta noche los sicarios de Washington activan el plan reseñado, a la Revolución Bolivariana no le queda otro remedio que intervenir las municipalidades ocupadas por los terroristas de Estado y enjuiciar a sus alcaldes por abandono de funciones, contubernio en la preparación y ejecución de actividades criminales y atentados contra la paz y el orden público del país.

Hacer valer la ley y la constitución con medios institucionales es, en este momento de desafío de Washington y sus sicarios, una condición de sobrevivencia del proceso de democracia popular, dentro del país.

Solidaridad sin condiciones es el componente internacional que tiene que complementar esa firmeza interna de la Revolución. No es el momento de claudicaciones liberales.

Apoyar a la Revolución Bolivariana, sin caer en las manipulaciones de los medios internacionales del capital, es el deber ético y político de todo patriota latinoamericano, en esta hora de peligro.

EEUU, SANTUARIO DE TERRORISTAS

EEUU, SANTUARIO DE TERRORISTAS • La Administración de Bush acoge a activistas y conspiradores de Cuba, Haití o Venezuela

Noam Chomsky
Profesor de Lingüística en el Massachusets Institute of Technology.

El Periódico-07/0304.


Todo presidente que se precie tiene una doctrina unida a su nombre. El principio básico de la doctrina de Bush hijo es que Estados Unidos debe "librar al mundo del mal", tal como dijo el propio presidente inmediatamente después del 11-S. Declarar la guerra contra el terrorismo, con el corolario de que todo Estado que da refugio a terroristas es un Estado terrorista y debería ser tratado en consecuencia, comporta una responsabilidad especial.
Vamos a plantearnos una cuestión simple y oportuna: ¿Cuáles serían las consecuencias de tomarnos en serio la doctrina de Bush, y tratáramos a los estados que dan cobijo a terroristas como estados terroristas, susceptibles de ser bombardeados e invadidos? Durante mucho tiempo, EEUU ha sido un santuario para una galería de delincuentes cuyas acciones les califican como terroristas, y cuya presencia compromete y complica los principios proclamados por EEUU.

EXAMINEMOS
el caso de los Cinco Cubanos, ciudadanos cubanos condenados en Miami el año 2001 como integrantes de una red de espionaje. Su recurso de apelación se verá el próximo 10 de marzo en Miami. Para comprender el caso, que ha suscitado protestas internacionales, hay que considerar la sórdida historia de las relaciones EEUU-Cuba (dejando aquí de lado el asunto del aplastante embargo estadounidense durante varias décadas).
EEUU ha llevado a cabo ataques terroristas a pequeña y gran escala contra Cuba desde 1959, incluyendo la invasión de la Bahía de Cochinos y los estrambóticos complots para matar a Castro. La participación directa del Gobierno norteamericano en los ataques se dio por terminada a finales de los 70, al menos oficialmente. En 1989, el presidente George Bush, padre del presidente actual, indultó a Orlando Bosch, uno de los terroristas anticastristas más notorios, acusado de ser el cerebro del atentado contra un avión cubano en 1976. Bush invalidó la decisión del departamento de Justicia de rechazar la petición de asilo de Bosch, concluyendo: "La seguridad de esta nación se ve afectada por su capacidad para instar de manera creíble a otras naciones a que nieguen su ayuda y protección a terroristas cuyo objetivo, con frecuencia, también se centra en nosotros".
Sabedores de que EEUU iba a dar refugio a terroristas anticastristas, agentes cubanos se infiltraron en esas redes. En 1998, oficiales de alto nivel del FBI fueron enviados a La Habana, donde les entregaron miles de páginas de documentación y cientos de horas de grabaciones en vídeo sobre acciones terroristas organizadas por células en Florida.
El FBI reaccionó arrestando a quienes habían proporcionado la información, entre los que se encontraba un grupo conocido como los Cinco Cubanos. A los arrestos siguió lo que llegó a ser un juicio espectáculo en Miami. Los Cinco fueron declarados culpables (tres condenados a cadena perpetua por espionaje; y el líder, Gerardo Hernández, por conspiración para asesinato).
Entretanto, personajes considerados por el FBI y el Departamento de Justicia como terroristas peligrosos viven alegremente en EEUU y siguen conspirando y llevando a cabo actos criminales. La lista de terroristas residentes en EEUU también incluye a Emmanuel Constant, de Haití, conocido como Toto, un antiguo líder paramilitar de la época de Duvalier. Constant es el fundador del FRAPH (Frente Revolucionario para el Avance y el Progreso de Haití), el grupo paramilitar que consumó la mayor parte del terrorismo de Estado a principios de los años 90 bajo la junta militar que derrocó al presidente Aristide. Según informaciones recientes, Constant está viviendo en Queens, Nueva York.
EEUU ha denegado la solicitud de extradición que presentó Haití. La razón, según el análisis general, es que Constant podría revelar vínculos entre Washington y la junta militar que asesinó de 4.000 a 5.000 haitianos, hecho en el que las fuerzas paramilitares de Constant desempeñaron el papel principal. Entre los gánsteres que lideran el golpe actual en Haití se encuentran los dirigentes del FRAPH.

CUBA HA SIDO,
durante mucho tiempo, la principal preocupación de EEUU en el hemisferio. Un documento desclasificado del Departamento de Estado con fecha de 1964 declara que Fidel Castro es una amenaza intolerable, porque, señala el texto, "representa un desafío de éxito contra EEUU, la negación de toda nuestra política hemisférica durante casi un siglo y medio", desde que la doctrina Monroe declaró que no se toleraría ningún desafío a la dominación de EEUU en el hemisferio.
En la actualidad, Venezuela presenta un problema similar. Un artículo publicado recientemente en The Wall Street Journal dice: "Fidel Castro ha encontrado un benefactor clave y un sucesor evidente para la causa de desbaratar la agenda de EEUU en Latinoamérica: el presidente de Venezuela Hugo Chávez".
Da la casualidad de que, el mes pasado, Venezuela solicitó a EEUU la extradición de dos exoficiales del Ejército que están pidiendo asilo en aquel país. Ambos habían tomado parte en un golpe militar apoyado por la Administración de Bush, que se echó atrás en medio de la indignación de todo el hemisferio. Sorprendentemente, el Gobierno venezolano cumplió una decisión del Tribunal Supremo de Venezuela, salvo el procesamiento de los líderes del golpe. Posteriormente, ambos oficiales se vieron implicados en un atentado terrorista y escaparon a Miami.
La indignación ante el desafío está profundamente arraigada en la historia de EEUU. Thomas Jefferson condenó implacablemente a Francia por su "actitud de desafío" al mantener Nueva Orleans, que él codiciaba. Jefferson advirtió: "El carácter de Francia está situado en un punto de eterna fricción con nuestro carácter, que si bien ama la paz y la búsqueda de la riqueza, es altruista".
"El desafío de Francia exige que nos unamos a la flota y a la nación británica", recomendó Jefferson, variando su primera actitud, que reflejaba la crucial contribución de Francia a la liberación de las colonias de la dominación británica.
Gracias a la lucha de liberación de Haití, sin ayuda y con una oposición casi universal, el desafío de Francia ha terminado pronto. Pero, entonces como ahora, los principios rectores se mantienen, determinando quiénes son amigos y quiénes enemigos.

©Noam Chomsky
Distribuido por The New York Times Syndicate
Traducción de Xavier Nerín.

Estados Unidos y Cuba: Kabul, Bagdad... ¿La Habana?

Rebelión.
29-02-04.

Fernando Montiel T.1
mafemoti@yahoo.com.mx - mafemoti@hotmail.com

Cuba: ¿fruta madura o manzana podrida?


Puede ser un gigante con pies de barro. La América Latina por la que todos los días luchan los herederos de Bolivar puede tener su talón de Aquíles en el Caribe. Si el ánimo intervencionista de Washington se ha topado -con el talento político de Fidel Castro, con la verdad sin oropeles de Hugo Chávez y con la valentía y la firmeza de Nestor Kichner- con un muro de contención en América del sur, en el Caribe la Casa Blanca ha encontrado el eslabón más débil de la cadena y la oportunidad para desarticular el engranaje geopolítico latinoamericano que amenaza con la emancipación.

El Caribe hoy, como la Indochina de ayer, es al mismo tiempo una amenaza y una oportunidad para los Estados Unidos. Los resultados de la “Teoría del Dominó” -con la que se justificó el paseo de los cuatro jinetes del Apocalipsis por el sureste asiatico a lo largo de dos décadas- hablan por si mismos: “hacia 1970 habían sido arrojadas más toneladas de bombas sobre el pequeño país de Vietnam que sobre Alemania y Japón durante toda la segunda guerra mundial”2, es decir, algo así como “7 millones de toneladas de bombas y explosivos equivalentes a 270 kg de TNT por sudvietnamita, equivalentes a 450 bombas de Hiroshima”3. Y aún así, el ejercito imperial resultó humillado. ¿Qué motivó la ferocidad del ataque? Fácil: el que un pequeño país pudiera mostrar que existía una forma de ser independiente. “Una manzana podrida que podía contaminar al resto de la canasta” (Chomsky). Vietnam fue en la década de los cincuenta y sesenta para Johnson, Kennedy y Nixon, lo que América Central fue en los ochenta para Reagan y lo que el Caribe puede ser para Bush en la entrada del siglo XXI: su peor pesadilla hecha realidad.

Cuba en el Caribe es la punta de lanza del dominó americano. Paradójicamente, pequeña, agredida por décadas, sin recursos económicos y sorteando toda clase de eventualidades, la mayor de las Antillas está derrotando a Washington al erigirse más como la “manzana podrida” que amenaza con contaminar al resto de la canasta que como la “fruta madura” que -según John Quincy Adams- caería con el tiempo bajo la férula de la potencia americana. Desde el Departamento de Estado, el Pentágono y la Casa Blanca se analiza correctamente que los gobiernos de Chávez, Kichner e incluso el de Luis Ignacio da Silva son prueba de esta podredumbre. El virus se ha extendido y la “vacunación” del vecindario es necesaria para evitar que la “infección” se siga propagando. Para un imperio liberación es igual a subversión o terrorismo, y por lo tanto la prioridad que tienen estos eventos político-sociales no debe subestimarse, y menos todavía cuando ocurren en el back yard imperial.

Ante la cada vez mayor articulación de la resistencia anti-estadounidense en la América continental, la desvinculación de los movimientos de oposición en el Caribe se muestra como la base sobre la que es posible diseñar un proyecto para contener el “Dominó Bolivariano” latinoamericano. Si a este aislamiento orgánico de la oposición en las Antillas (salvo por Cuba) se suma la crisis y la inestabilidad coyuntural que sufren algunos de los países en la zona (Haití), la ya de por sí extensiva presencia militar estadounidense en la región en lugares como Guantanamo (Cuba), Aruba y Curazao (Antillas Holandas), Fort Buchanan y Roosevelt Roads en Vieques (Puerto Rico) y las oportunidades que ofrece el tener gobiernos clientes vecinos del Caribe (México, Colombia, Honduras por mencionar algunos) lo que resulta es un escenario ideal para iniciar una fuerte contraofensiva política e incluso militar que podría derrumbar lo que con sangre, sudor y lágrimas se ha construido a favor de los más desposeídos del continente. Para decirlo en pocas palabras: Cuba está en peligro.

De las muchas cabezas de la hidra latinoamericana, la cubana tiene una importancia capital: si la isla cae, se desploma el resto de América Latina. El David caribeño ha derrotado ya a varios Goliats estadounidenses (uno por cada presidente). El peso sicológico que esto tiene en la clase política imperial es considerable. Si en Vietnam la Casa Blanca no escatimó el uso extensivo de la violencia con fines políticos (fascismo para acabar pronto) con el objeto de conjurar la humillación que de todas formas sufrió –y eso que Vietnam está a miles de kilómetros de distancia- no es difícil imaginar los proyectos que se cocinan en los pasillos imperiales para subordinar a La Habana, afrenta de largo aliento al orgullo anglosajón, a tan solo 90 millas de distancia.

Desde el nacimiento del gobierno revolucionario, la nueva Roma le ha atacado con dos tipos de estrategias: el desgaste y la agresión quirúrgica.

El desgaste

La primera de estas estrategias es extensiva en su margen de acción y permanente en su dimensión temporal, y es tan inhumana socialmente como inútil en tanto instrumento político. Torricelli y Helms-Burton son los nombres infames que sintetizan su escencia. Sobre la base del acoso y la privación, esta primera pauta de agresión es aderezada de cuando en cuando por actos de hostilidad complementaria cuyo objeto es afianzar la percepción desinformativa de que lo que se tiene en Cuba es “la última dictadura del hemisferio occidental” (George W. Bush), dictadura que -siempre dentro del discurso del neofacismo americano- “desestabiliza la región... impidiendo los procesos democráticos libres y justos en América” como dijo Adam Ereli, portavoz adjunto del Departamento de Estado (5.1.2004). Tan solo un día después, Roger Noriega (Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisfeio Occidental) remató diciendo que “tenemos fuentes de información que describen una imagen inquietante de la implicación cubana en el respaldo a elementos en varios países que buscan desestabilizar gobiernos democráticamente elegidos”. Dardos como estos son moneda corriente de la diplomacia estadounidense y su cantidad se antoja infinita desde 1959. La razón por la que estos mecanismos no han funcionado para socavar los cimientos del gobierno revolucionario es, entre otras cosas, porque las acusaciones son falsas en su contenido pues no resisten la comprobación empírica. Veamos.

Sin duda Erely y Noriega tienen razón en lo que respecta a la asistencia que brinda Cuba a otros países de América Latina, aunque su interpretación de las razones es erronea por ignorancia o por conveniencia. La Heritage Foundation -“tanque pensante” de ultraderecha, conservador al extremo y de amplias credenciales anti-castristas- recientemente liberó un documento que da cuenta de lo que hace Cuba en América Latina: “...Fidel Castro has sent more than 10,000 doctors, teachers and intelligence specialists to Venezuela...” (Strengthening America´s Southern Flank Requires a Better Effort, Carafano, James J & Johnson Stephen. Backgrounder No. 1727. Feb. 20, 2004). ¿Qué tan amenazadores pueden ser doctores y maestros? Mucho si consideramos que precisamente la atención de las necesidades básicas y la capacitación son la base de la movilización popular que tiene hoy en jaque al imperio en su flanco sur. ¿Y que hay de los especialistas en inteligencia? Pues contra lo que señala Noriega están ahí, no para “desestabilizar a un gobierno democráticament elegido” sino para afianzarlo, porque en los hechos –y una breve revisión de los procesos político-electorales de la última década en el continente daría cuenta de ello- eso es el régimen de Chavez en tanto es resultado de uno de los índices de votación más elevados registrados en la región, índices que además, se obtuvieron en uno de los procesos electorales más limpios y concurridos de la historia de Nuestra América.

Noriega ataca a Castro, y la Heritage Foundation hace lo propio con Chávez. El documento de marras además de calificar al presidente venezolano de “regional troublemaker” lo acusa de estar “fanning flames of social unrest by encouraging indigenous activists in Bolivia and Ecuador to rise up against elected leaders”. Cuando habla el texto de la Heritage de líderes electos ¿Se refiere en Ecuador al corrupto gobierno de Jamil Mahuad o al gobierno de Lucio Gutiérrez que por traidor perdió toda su base popular?, ¿y en Bolivia se refiere al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada mejor conocido como el “Presidente mata-gente”?. En ambos casos los ejemplos escogidos por la inteligentzia conservadora le hacen un muy flaco favor a su causa. En todo caso Cuba envía médicos, maestros y especialistas en inteligencia para apoyar gobiernos con pleno respaldo popular, es decir, a gobiernos legítimos. Washington hace lo suyo enviando agentes de la CIA, torturadores y militares para afianzar a regimenes represivos e ilegítimos (lease Colombia y un largo e histórico etc.). Los ejemplos sobran, negarlo tan sólo es evidencia de ignorancia o complicidad. Para la democracia como se entiende desde el Potomac, sin duda maestros y doctores son un semillero de conspiradores y desestabilizadores: sólo con esta luz es que cobran algún matiz de realidad las declaraciones de Bush, Noriega, Powell y su pandilla de “expertos”.

¿“...Fidel Castro has sent more than 10,000 doctors, teachers and intelligence specialists to Venezuela...”?. ¿Y que hay de los Estados Unidos? La Habana no sólo no ha agredido a Washington sino que incluso, les ha asistido de la misma forma en que asiste a Venezuela: durante el trance del 11 de Septiembre Fidel Castro dijo al día siguiente de la tragedia que Cuba “siente el dolor y la tristeza junto al pueblo norteamericano” y que ofrecía “apoyo médico, plasma o cualquier cosa que puedan necesitar”. ¿Intelligence specialist to Venezuela?, Cuba ha prestado ayuda también al FBI –que no a la CIA- en las tareas de recolección y análisis de información sobre verdaderas actividades terroristas al interior de los Estados Unidos (como aquellas que se desarrollan en el seno de la Fundación Cubano-Americana con sede en Miami), aun corriendo el riesgo de que dichos análisis e información no solo no sea utilizados por el FBI para impedir estas actividades, sino que incluso sea utilizada por la CIA para alentarlas. ¿Cuándo hicieron esto?, ¿cómo? ¿son mentiras?: El 16 y el 17 de Junio de 1998 “Las autoridades de la Seguridad del Estado Cubano, en un intercambio con el FBI, le entregaron 230 páginas sobre actividades terroristas contra Cuba, cinco videocasetes con conversaciones e informaciones transmitidas por las cadenas de televisión sobre acciones terroristas contra Cuba y ocho cassetes de audio ascendentes a dos horas y 40 minutos, sobre llamadas telefónicas de terroristas centroamericanos que estaban detenidos con sus mentores en el exterior. El FBI reconoce estar impresionado por la abundancia de pruebas y responde que dará respuesta en dos semanas”. Esta información fue liberada tanto en Cuba (Mesa redonda informativa, 28 de Junio, 2001. CIP) como en los Estados Unidos (El Nuevo Herald, 13.1.2001). ¿Cómo ha respondido la Casa Blanca? Irónicamente, arrestando y encarcelando a los especialistas autores de esta colaboración bajo los paradójicos cargos de “conspiración”, “terrorismo”, “subversión” y “atentados contra la seguridad nacional”. Respecto a todo esto la Heritage Foundation, Bush y su séquito no tienen una sola palabra.

Pero ¿qué no entonces Noriega y la Heritage tiene razón?, después de todo el gobierno estadounidense es el que más gobiernos democráticamente elegidos ha desestabilizado a lo largo de la historia, y entonces el apoyo prestado por Cuba la convierte en cómplice criminal. No es así. Mientras que el apoyo en materia de inteligencia a Venezuela es para afianzar a uno de los gobiernos aliados más legítimos del continente, la colaboración en el mismo rubro que se ha prestado a los Washington es un acto de autodefensa en el entendido de que el anti-castrismo en Miami es la principal fuente de agresión y subversión que enfrenta la isla: en ambos casos el objetivo último es defender los intereses del Estado cubano en sus tres dimensiones básicas: población, territorio, gobierno. (La historia sería diferente si por ejemplo Cuba, como hace Israel, asistiera los esfuerzos que hace la CIA para crear bandas paramilitares en Colombia, Ecuador o Perú, pero no es el caso). Por su parte, las ofertas de asistencia humanitaria a Venezuela y Estados Unidos demuestran la fidelidad, la congruencia y el compromiso de la revolución cubana con sus principios fundamentales al tender la mano a los débiles y los que sufren independientemente de la bandera que los cobija: la solidaridad en este plano es con los pueblos, no con los gobiernos.

Además del acoso político y económico, y de los ataques directos de la diplomacia estadounidense, esta primera estrategia también contempla el fomento de la agresión multilateral complementaria como las condenas que año con año promueve la potencia imperial en contra de La Habana en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), o en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra a través de sus Estados lacayos. Las acciones de la OEA no merecen mayor comentario considerando que el organismo, en sí mismo, es la mesa de té del Departamento de Estado. Más interesante en cambio es la dinámica de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra. El fondo de lo que ocurre en este foro lo explicó con mucha claridad y sencilléz Jorge Bolaños -Embajador de la Cuba en México- el 27 de Mayo del 2003 en un acto conmemorativo al 50 aniversario del Movimiento 26 de Julio. “Si la votación es abierta, hay países que votan en contra de Cuba por miedo a los Estados Unidos, sin embargo, cuando la votación es secreta, Cuba es apoyada por amplias mayorías”. Desde 1989, Cuba ha permanecido de forma ininterrumpida como miembro de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas; Estados Unidos en cambio lo había sido por un espacio de 54 años. Mientras que el 10 de Mayo de 2001 la Casa Blanca sufrió la humillación de verse expulsados de esta instancia, la permanencia de Cuba fue ratificada, y -por si quedara alguna duda- todavía el 29 de Abril del 2003 su presencia fue aplaudida nuevamente por la comunidad internacional al asegurarle un asiento en esa instancia para el periodo 2004-2006. ¿Cómo se explica todo esto? Fácil: las votaciones para condenar a Cuba son abiertas mientras que las votaciones para la permanencia de los miembros de la Comisión son secretas. Luego entonces cabe una pregunta incómoda ¿cuál es la verdadera opinión de la comunidad internacional sobre lo defensa de los derechos humanos en Cuba? Ante muestras tan evidentes de apoyo los funcionarios estadounidenses sólo alcanzan a balbucear patéticas explicaciones como la que esgrimió el Embajador Kevin E. Moley el 10 de Febrero del 2003, cuando Libia –país “terrorista” según Washington- resultó electa para presidir la vigesimoquinta sesión de la Comisión: “Esto no es una derrota para los Estados Unidos, es una derrota para la Comisión de Derechos Humanos”. ¿De verdad?. Incluso en la OEA –en donde rara vez ocurre algo interesante- se brincó la cereza del pastel: En Junio de 2003, los Estados Unidos fueron también expulsados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. ¿También es derrota de la Comisión en lo particular y de la OEA en general?

A los actos permanentes y sistemáticos de terrorismo político, económico y comercial que llevan impreso el sello Made in the USA, se deben agregar gestos hostíles que sólo contribuyen a tensar la relación entre como la cancelación unilateral por parte de Washington de las pláticas migratorias semestrales bilaterales “única instancia oficial de diálogo entre ambos” (La Jornada, 7.1.2004).

La frecuencia, variedad y permanencia en el uso de esta primera estrategia por parte de la Casa Blanca ha provocado en la dirigencia isleña el desarrollo de un talento diplomático excepcional. Al mismo tiempo, la agresión permanente ha despertado en el régimen cubano una intensa dinámica de análisis introspectivo, de evaluación permanente y de proyección política respecto de las debilidades, las fortalezas, las oportunidades y las amenzas que implica tener al imperio más extenso, más poderoso y más agresivo de la historia como vecino y enemigo a tan sólo 90 millas de sus costas.

A pregunta expresa respecto de “el futuro de la Cuba de Castro”, un ex representante por muchos años del Vaticano en la isla llegó a decir a Walter Astié-Burgos (actual Embajador de México en Honduras) que “nada puede crecer a la sombra del gran árbol”. El nuncio estaba equivocado (como lo estuvo también la iglesia cuando negaba la existencia del alma “india”). Los resultados están a la vista: De Eisenhower y Kennedy a Clinton y Bush, pasando por Johnson, Nixon, Ford, Carter y Reagan entre otros, Cuba hoy sobrevive, vive, crece, destaca y trasciende en la historia, el tiempo y el espacio. La inutilidad política de esta primera estrategia se demuestra con la sola existencia del régimen cubano tal y como es: tan legítimo, soberano, justo y humano como es posible serlo “a la sombra del gran arbol” imperial.

La agresión quirúrgica

¿En que consiste la “desestabilización quirúrgica? Un ejemplo por demás elocuente ocurrió entre el 13 y el 23 de Mayo del 2003. El 13 de mayo se anunció la declaración de persona non grata de 14 diplomáticos cubanos y la expulsión de territorio estadounidense de 7 de éstos por el cargo de espionaje. Diez dias después, cuando los ánimos estaban todavía muy exaltados y las relaciones entre ambos países habían entrado en una nueva espiral de crisis, aeronaves de la fuerza aérea estadounidense violentaron el espacio aéreo cubano en un acto flagrantemente ilegal. ¿Algo más? una de las aeronaves comenzó a transmitir señales de radio y televisión invitando a la subversión en Cuba. ¿Eso es todo? No, ésta aeronave era seguida por aviones caza de la fuerza aérea de aquél país. Prácticamente todas las normas legales aplicables al caso fueron quebrantadas en este episodio, incluso -dada la naturaleza de la relación bilateral, de los aviones invasores, y de los contenidos de los mensajes que se transmitían- la operación en su conjunto podría ser tipificada –de acuerdo con el derecho internacional- como un acto de guerra de agresión. El incidente ocurrido 10 días antes tenía la intensión de “sensibilizar” a los cubanos, es decir, herirlos con el objetivo de que perdieran el control con la operación de guerra sicológica que llevó a cabo la fuerza aérea el día 23. La reacción que esperaba -y que deseaba- la Casa Blanca era una similar a la que tuvo el régimen de Fidel Castro el 24 de Febrero de 1996, cuando dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate” fueron derribadas por aviones de combate cubanos tras violentar el espacio aéreo de la isla para invitar, también en esta ocasión, a la subversión. Más allá de la verdad y de consideraciones morales o legales, una reacción en el 2003 como la de 1996 habría resultado la excusa perfecta para desatar una intervención armada por parte de Washington con la excusa de haber sufrido en su contra una “agresión militar unilateral e injustificada” por parte de La Habana. El objetivo de las aeronaves que escoltaban al que transmitía era dar una respuesta inmediata a cualquier “acto hostil” cubano. La provocación y las intensiones eran evidentes, La Habana no cayó en la trampa y con ello desarticuló todo el plan. Sin embargo, el mismo día de la crisis, el presidente cubano abiertamente habló de la posibilidad de una intervención armada de el imperio contra la mayor de las Antillas.

Con un coeficiente intelectual por debajo de la media (y disiminuido todavía más por sus antecedentes de adicción al alcohol, a las drogas y por su todavía vigente fanatismo religioso al discurso del reverendo Graham) George W. Bush dio por sentado que la mentalidad del Comandante Castro (cuya genio política y militar reconocen incluso sus más acérrimos detractores) era igual de simple y mecánica que la suya: estaba equivocado.

Ignorando olímpicamente todos estos hechos, James Cason (jefe de da Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana) ha hecho eco de las declaraciones de Bush, Powell y Rumsfeld en el sentido que Washington no tiene ninguna intensión de invadir Cuba. Declaraciones que no solo no empatan con los hechos, sino que incluso parecen una repetición del pasado: haciendo honor a la memoria, es importante recordar que mientras Roosvelt presentaba urbi et orbi su “política del buen vecino” (no intervención, no agresión), Estados Unidos tenía tropas estacionadas en Haití, República Dominicana y Nicaragua y no mantenía relaciones diplomáticas con México. Esta es una enseñanza histórica: en términos militares y geopolíticos, si los Estados Unidos dicen que no van a hacer algo, lo más prudente es prepararse para lo peor.

La amenaza...

Ante el fracaso y el cinismo de la estrategia de desgaste, las operaciones que se enmarcan dentro de los lineamientos de la agresión quirúrgica tienen muchas más posibilidades de éxito en tanto su alcances y repercusiones son más altos, impredecibles y planificables con largo tiempo de anticipación (además de la ventaja que representa el factor sorpresa). Su importancia y peligrosidad no deben ser subestimadas ni por un momento, no debemos olvidar que, después del de Adolfo Hitler, el de George W. Bush es uno de los pocos gobiernos que ha lanzado dos guerras de agresión al hilo: si Cuba -con toda la experiencia que tiene lidiando con los proyectos de subversión estadounidenses- llegara a caer en alguna trampa de este tipo, su aplicación extensiva en otras naciones del continente es altamente probable. Vietnam en el pasado, pagó –y paga todavía- con sangre y lágrimas los avatares de ser “manzana podrida” y no “fruta madura”. Cuba por su parte se regodea –no sin problemas- en el siglo XXI, como lo hizo durante la segunda mitad del siglo XX, de las alucinaciones decimonónicas de John Quincy Adams que todavía permean el pensamiento político estadounidense. Esto es todo lo que importa en los pasillos de la Casa Blanca: Quieren y buscarán forma de ponerle un remedio. La pequeña isla es pues, un laboratorio y la primera línea de defensa en América Latina: En Cuba se juega el futuro del continente. “En situaciones extraordinarias, los actos extraordinarios son ordinarios” dijo Viktor Frankl en su momento, esta frase describe con precisión las relaciones Washington-La Habana: Nada nos debe extrañar, aquí todo es posible. ¿Invasión a la isla? Con elegancia y como en Henry V, Shakespeare respondería “La expectación flota ahora en el aire”.

1 Editor, analista y consultor en relaciones internacionales y resolución de conflictos.

2 Degler, Carl N., et al. Historia de los Estados Unidos: La experiencia democrática, Edit. Noriega, México, 1992. p. 631.

3 Gonzales, Mónica. Citada en Montiel T., Fernando, De Irak a Vietnam: La lógica del corazón y la lógica de la razón. Rebelión. 9.9.03).
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Cuba en el punto de mira; a casi medio siglo de terror

Cuba en el punto de mira; a casi medio siglo de terror Noam Chomsky
ZNet

(En su nuevo libro, "Hegemony or survival, America's quest for global dominance", Noam Chomsky continúa con su profundo análisis de la violencia y el terror de estado, recordándonos que "terror" no constituye aquello que pequeños grupos apátridas acometen sobre naciones grandes y fuertes. En cambio, Chomsky sugiere que la historia es, en cierta medida, una historia de terror de estado y que EEUU ha destacado en su práctica desde hace tiempo. Uno de los objetivos favoritos de EEUU es Cuba, país que ha sido víctima de una incesante campaña del terrorismo de estado por parte de EEUU durante casi medio siglo.

El mundo presenció "el momento más crítico de la historia" durante la crisis cubana de los misiles. Sin embargo para Cuba, dicho momento en realidad comenzó poco después de que las fuerzas guerrilleras de Fidel Castro derrocaran la dictadura de Fulgencio Batista, y continúa hasta hoy. Ahora que el gobierno de Bush en su afanosa "guerra contra el terrorismo" ha colocado a Cuba en el punto de mira estadunidense como el nuevo miembro del "eje del mal", este extracto del nuevo libro de Chomsky, el cual apareció anteriormente en TomDispatch.com http://www.tomdispatch.com/ resulta especialmente relevante.)

La dictadura de Batista fue derrocada por las fuerzas rebeldes de Castro en enero de 1959. Para marzo, el Consejo Nacional de Seguridad de EEUU (NSC) ya exploraba la manera de forzar un cambio de régimen. En mayo la CIA comenzó a armar guerrilleros dentro de Cuba. "Durante el invierno de 1959-1960, hubo un aumento considerable de atentados organizados por la CIA y de ataques incendiarios capitaneados por exiliados cubanos" con base en EEUU. No es difícil imaginar las intenciones de EEUU y sus clientes ante tales circunstancias. Sin embargo, Cuba no respondió con acciones violentas dentro de EEUU por venganza o disuasión. Al contrario, Cuba decidió apegarse al protocolo que exige el derecho internacional. En julio de 1960, Cuba acudió a la ONU, remitiendo al Consejo de Seguridad documentación sobre aproximadamente veinte bombardeos, incluyendo nombres de pilotos, números de matrícula de los aviones, bombas sin explotar y otros detalles específicos, acusando daños considerables, pérdida de vidas y exigiendo una resolución diplomática al conflicto. El embajador estadunidense Henry Cabot respondió asegurando que "EEUU no tiene planes bélicos contra Cuba." Cuatro meses antes, en marzo de 1960, su gobierno había tomado secretamente la decisión formal de derribar el gobierno de Castro y los preparativos para invadir Bahía de Cochinos ya estaban bien avanzados.

A Washington le preocupaba la posibilidad de que los cubanos fueran capaces de defenderse. Allen Dulles, director de la CIA, rogó entonces a Inglaterra que no le facilitara armas a Cuba. Su "motivo principal," informó el embajador británico a Londres, "era que eso llevaría a los cubanos a solicitar armas a Rusia o al bloque soviético," un acto que "traería graves consecuencias," según Dulles, permitiendo a Washington presentar a Cuba como un riesgo para la seguridad del hemisferio, de acuerdo con el guión que había funcionado tan bien en Guatemala. Dulles se refería al éxito obtenido por Washington en desmantelar el primer experimento democrático en ese país, que supuso un respiro de diez años de paz y progreso muy temido en Washington debido al enorme apoyo popular que revelaron los servicios de inteligencia de EEUU y al "factor ejemplo" de cómo ciertas medidas sociales y económicas benefician a la gran mayoría. La amenaza soviética se invocaba cotidianamente, a causa de la petición de armas que hizo Guatemala al bloque soviético después de que EEUU amenazara con atacar y suprimir otras fuentes de abastecimiento. El resultado fue casi medio siglo de terror, peor aún que la tiranía anterior apoyada por EEUU.

Para Cuba, las intrigas por parte de los pichones de Washington eran parecidas a las de Dulles, el director de la CIA. Arthur Schlesinger advirtió al presidente Kennedy acerca de las "inevitables repercusiones políticas y diplomáticas" que ocasionaría el plan de invadir Cuba con un ejército mercenario y a su vez sugirió intentar inculpar a Castro en algún tipo de operación que pudiera servir como pretexto a la invasión: "Se podría concebir una operación fantasma, digamos en Haití, que a su tiempo pudiera inducir a Castro a enviar tropas a una playa haitiana, lo cual pudiera ser interpretado como un intento de derrocar el régimen haitiano... entonces la cuestión ética se diluiría y la campaña anti estadunidense tropezaría desde el principio". Cabe señalar que el régimen del sanguinario dictador Papa Doc Duvalier recibía el apoyo de EEUU (aunque con ciertas reservas), de manera que cualquier tipo de ayuda para que los haitianos lo destituyeran sería considerado un crimen.

El plan de Eisenhower de marzo de 1960 proponía el derrocamiento de Castro para instituir un régimen "más fiel a los verdaderos intereses del pueblo cubano y también más adecuado para EEUU," e incluía apoyo para una "operación militar en la isla," y para "el desarrollo de una competente fuerza paramilitar fuera de Cuba". Fuentes de inteligencia informaron de que el apoyo popular a Castro era elevado; aún así, EEUU determinaría los "verdaderos intereses del pueblo cubano". El cambio de régimen se ejecutaría "de manera que se ocultara la evidencia de la intervención estadunidense", debido a la esperada reacción en Latinoamérica y a los problemas de la administración doctrinaria dentro de EEUU.

Operación Mangosta

La invasión de Bahía de Cochinos vino un año más tarde, en abril de 1961, después de que Kennedy llegara al poder. Fue autorizada bajo un clima de "histeria" hacia Cuba en la Casa Blanca, como testificó posteriormente Robert McNamara ante el comité Church del senado. Durante la primera reunión del gabinete tras la fallida invasión, el ambiente era "algo feroz," como reveló en privado Chester Bowles: "había una exhortación casi frenética por un plan de acción." Dos días después, en la sesión del NSC, Bowles percibió el ambiente "igualmente tenso" y le impresionó "la enorme falta de integridad moral" que imperaba. Esa actitud era evidente en los discursos de Kennedy: " las sociedades conformistas, auto indulgentes y débiles serán arrastradas con los deshechos de la historia. Solamente los fuertes...prevalecerán," declaró al país, marcando la pauta que sería utilizada con éxito por Reagan durante sus propias campañas de terror. Kennedy estaba al tanto de que los aliados "nos consideran algo obsesivos" por nuestra fijación por Cuba; una opinión que persiste hasta hoy en día.

Kennedy llevó a cabo un aplastante embargo difícil de soportar para un pequeño país el cual había pasado a ser una "simple colonia" de EEUU sesenta años después de haberse "liberado" de España. También ordenó intensificar la campaña terrorista: "Le pidió a su hermano, el fiscal general Robert Kennedy, que dirigiera el conglomerado de agencias de alto nivel que supervisó la Operación Mangosta, para ejecutar una campaña de operaciones paramilitares, hostilidad económica y sabotaje lanzada a fines de 1961 a fin de conjurar los "horrores del mundo" sobre Fidel Castro y, en breve, derrocarlo."

La campaña terrorista no era "ninguna broma," expresa Jorge Domínguez en su análisis de ciertos documentos desclasificados sobre operaciones bajo el mandato de Kennedy; materiales que han sido "intensamente saneados" y que constituyen "sólo la punta del iceberg," añade Piero Gleijeses.

La Operación Mangosta fue "la pieza central de la política estadunidense hacia Cuba desde finales de 1961 hasta el comienzo de la crisis de los misiles en 1962", informa Mark White del programa sobre el cual los hermanos Kennedy "llegaron a basar sus ilusiones". Robert Kennedy comunicó a la CIA que el asunto cubano conllevaba "la máxima prioridad para el gobierno de los Estados Unidos; lo demás es secundario. No vamos a escatimar ni tiempo, ni esfuerzo ni recursos humanos" en el intento de destituir el régimen de Castro. El jefe de operativos de la Operación Mangosta, Edward Lansdale, elaboró un calendario que culminaría con la "sublevación masiva y el derrocamiento del régimen comunista" en octubre de 1962. La "resolución final" del programa comprendía "una victoria rotunda que precisaría la decisiva intervención del ejército estadunidense" una vez que el terrorismo y la subversión se hubieran establecido. Ello indicaba que la intervención militar de EEUU tendría lugar en octubre de 1962, justamente cuando irrumpió la crisis de los misiles.

En febrero de 1962 la Junta de Estado Mayor impulsó un plan más drástico que el de Schlesinger: se utilizarían "técnicas de encubrimiento... para engatusar o provocar a Castro, o a un subordinado impulsivo, a cometer un acto abiertamente hostil en contra de EEUU; lo cual serviría de justificación para que EEUU no solamente tomara represalias sino que eliminara a Castro con rapidez, violencia y determinación". En marzo, a instancias del Proyecto Cuba del Departamento de Defensa, la Junta de Estado Mayor envió un memorando al Secretario de Defensa Robert McNamara esbozando los "pretextos que ellos consideraban que pudieran usarse para justificar una intervención militar estadunidense en Cuba". El plan se llevaría a cabo "si una revuelta civil resulta imposible de conseguir en los próximos nueve o diez meses", pero antes de que Cuba estableciera relaciones con Rusia que pudieran "implicar directamente a la Unión Soviética".

Un prudente uso del terror debería evitar riesgos al responsable.

El plan de marzo era fabricar "sucesos sin relación aparente a fin de ocultar el principal objetivo y crear a gran escala la indispensable imagen de una Cuba temeraria e irresponsable, para proyectarla hacia otros países así como a los propios EEUU, "colocando a EEUU en la comprometida posición de soportar afrentas injustificadas [y desplegando] la imagen de Cuba a nivel internacional como una amenaza para la paz del hemisferio". Las medidas propuestas incluían hacer explotar un navío estadunidense en Guantánamo con el objetivo de crear "un incidente del tipo recuerden el Maine'", publicando listas de bajas en periódicos para "motivar una eficaz oleada de indignación nacional", mostrando las investigaciones cubanas como "evidencia bastante confiable de que el navío había sido atacado", ejecutando una "campaña de terror cubano comunista [en Florida] e incluso en Washington", empleando incendiarios del bloque soviético para invadir y quemar campos de caña en países vecinos, derribando un aeroplano por control remoto haciéndolo pasar por un avión civil lleno de estudiantes en vacaciones y otras estratagemas igualmente ingeniosas que no se realizaron, pero que denotan el clima "feroz" y "frenético" que prevalecía.

El 23 de agosto, el presidente emitió el Informe de Seguridad Nacional 181, "una llamada a diseñar la rebelión civil que antecedería a la intervención militar de EEUU", empleando "importantes programas, maniobras, y transporte de tropas y pertrechos del ejército estadunidense" bastante bien conocidos por Cuba y Rusia. En agosto también se intensificaron los atentados terroristas, incluyendo el acribillamiento desde una lancha rápida de un hotel de costa cubano "donde se sabía que se reunían técnicos militares soviéticos, matando muchos rusos y cubanos"; ataques a cargueros ingleses y cubanos; contaminación de remesas de azúcar; y otras atrocidades y sabotajes, en su mayoría realizados por grupos de exiliados cubanos que gozaban de gran libertad de operación en Florida. Unas semanas después sobrevino el "momento más crítico de la historia."

"Mala prensa en países amigos"

Las operaciones terroristas persistieron durante los momentos más graves de la crisis de los misiles. Fueron formalmente canceladas el 30 de octubre, unos días después del acuerdo entre Kruschev y Kennedy, pese a que continuaron . El 8 de noviembre, "un comando secreto de sabotaje formado por cubanos pero enviado por EEUU logró volar una instalación industrial en Cuba," matando a cuarenta trabajadores, según el gobierno cubano. Raymond Garthoff relata que "para la Unión Soviética ese ataque solamente podía significar que se estaba dando marcha atrás a la cuestión que para ellos era la más importante: la promesa de EEUU de no atacar Cuba." Dichas acciones, concluye, denotan una vez más que "el riesgo y peligro entre ambos bandos pudiera exacerbarse, sin excluir una catástrofe".

Tras la crisis, Kennedy renovó la campaña de terrorismo. Diez días antes de su asesinato, aprobó un programa de la CIA de "operaciones de destrucción" a cargo de fuerzas aliadas de EEUU " contra una importante refinería petrolera, instalaciones de almacenaje, una importante planta eléctrica, refinerías azucareras, puentes de ferrocarril, estructuras portuarias, y destrucción submarina de muelles y navíos". El día del asesinato de Kennedy se propuso un plan para matar a Castro. Ese plan se suspendió en 1965, pero una de las primeras órdenes que dio Nixon al tomar el poder en 1969 fue indicar a la CIA que se incrementaran las acciones clandestinas contra Cuba".

Resulta de peculiar interés la sagacidad de los intrigantes. Al revisar los documentos recién divulgados sobre el período del terrorismo bajo Kennedy, Domínguez observa que "en tan solo una ocasión durante casi un millar de páginas de documentación, un funcionario estadunidense muestra algo parecido a una leve objeción moral acerca del terrorismo subsidiado por EEUU": un empleado del NSC sugiere que Rusia pudiera reaccionar de cierta manera y que los ataques "indiscriminados en contra de inocentes... pudieran ocasionar mala prensa en países amigos". Una postura similar prevalece durante las discusiones privadas, como demuestra Robert Kennedy al advertir que una invasión frontal resultaría en "la muerte de una terrible cantidad de gente, y se nos condenaría por ello".

Los actos terroristas continuaron durante el mandato de Nixon, alcanzando un punto crítico a mediados de los setenta: hubo ataques a botes de pesca, embajadas, agencias cubanas en el exterior, así como el bombardeo de una aeronave de Cubana de Aviación, matando a sus setenta y tres pasajeros. Tanto éstas como subsecuentes operaciones terroristas, fueron llevadas a cabo desde territorio estadunidense; aunque en ese entonces se consideraban actos criminales por el FBI.

Y así siguieron las cosas; ciertas editoriales acusaban a Castro de tener "un campamento armado, a pesar del pacto de no agresión de 1962 firmado con Washington." La promesa debería haber bastado, a pesar de lo que acabó ocurriendo; y qué decir de las promesas anteriores, ya para entonces bien documentadas, así como información sobre cómo se podía confiar en ellas:: v.g., el "momento Lodge", en julio de 1960.

En el treceavo aniversario de la crisis de los misiles, Cuba denunció un ataque con ametralladoras contra un hotel turístico cubano-español; un grupo de Miami se hizo responsable. Las explosiones de 1977 en Cuba fueron rastreadas hasta Miami. Los atacantes eran criminales salvadoreños que actuaban bajo el mando de Luis Posada Carriles y eran financiados desde Miami. Posada, uno de los más infames terroristas internacionales, se había fugado de una cárcel venezolana donde estaba preso por la explosión de la aeronave de Cubana, asistido por Jorge Mas Canosa, un empresario de Miami quien dirigía la Fundación Nacional Cubano-Americana (CANF en sus siglas en inglés), un grupo libre de impuestos. Posada viajó de Venezuela a El Salvador, donde fue instalado en la base militar de Llopango para organizar ataques terroristas contra Nicaragua bajo la dirección de Oliver North.

Posada ha detallado sus actividades terroristas, así como su financiamiento por parte de exiliados y la CANF en Miami, confiando que el FBI no lo investigaría. Él era un veterano de Bahía de Cochinos, y sus siguientes maniobras durante los sesenta fueron supervisadas por la CIA. Cuando más tarde se incorporó a las filas de la inteligencia venezolana con ayuda de la CIA, logró reunirse con Orlando Bosch, un antiguo colega de la CIA a quien se halló culpable en EEUU de la explosión de un carguero con destino a Cuba, y lo invitó a reunirse en Venezuela para organizar futuros ataques contra la isla. Un ex empleado de la CIA familiarizado con el ataque de Cubana identifica a Posada y a Bosch como los únicos sospechosos del atentado, el cual Bosch califica como "un legítimo acto de guerra". Bosch, considerado el instigador del ataque a la aerolínea, ha sido responsable de otros treinta actos terroristas según el FBI. Se le otorgó perdón presidencial en 1989 al empezar el mandato de Bush I, tras fuertes presiones por parte de Jeb Bush y otros dirigentes cubano estadunidenses del sur de Florida, ignorando al Departamento de Justicia, el cual había concluido que dicha decisión "ciertamente resulta en perjuicio del interés público de EEUU al otorgar asilo a Bosch, [dado que] la seguridad de esta nación se ve afectada en su capacidad de instar otras naciones a que nieguen recursos y abrigo a terroristas".

Hostilidad económica

Las propuestas por parte de Cuba de cooperar y compartir información para prevenir ataques terroristas han sido rechazadas por Washington, aunque algunas causaron reacciones. "Oficiales del FBI fueron a Cuba en 1998 a reunirse con sus homónimos cubanos, quienes entregaron [al FBI] expedientes de lo que consideraban era una red de terroristas con base en Miami: la información había sido en parte reunida por cubanos que infiltraron grupos de exiliados". Tres meses después, el FBI arrestó a los cubanos que habían infiltrado el grupo terrorista en EEUU. Cinco de ellos recibieron sentencias largas de prisión.

El pretexto de la seguridad nacional perdió toda traza de credibilidad después del colapso de la Unión Soviética en 1991, pero no fue sino hasta 1998 cuando agencias estadunidenses anunciaron formalmente que Cuba no constituía una amenaza para la seguridad de su país. Sin embargo la administración de Clinton insistió en que la capacidad militar de Cuba fuera minimizada hasta el punto de ser "insignificante," aunque no tenía forzosamente que desaparecer. A pesar de tal clasificación, la evaluación de los servicios de inteligencia eliminó el peligro identificado por el entonces embajador mexicano, que rechazó la intentona de JFK de organizar una acción colectiva en contra de Cuba por la sencilla razón de que "si declaramos públicamente que Cuba constituye amenaza contra nuestra seguridad, cuarenta millones de mexicanos se van a morir de la risa."

Sin embargo, debemos admitir que los misiles en Cuba eran un riesgo. Los hermanos Kennedy expresaron en discusiones privadas su preocupación por que la presencia de misiles rusos en la isla pudiera obstruir la invasión de EEUU en Venezuela. Por tanto, lo de " Bahía de Cochinos fue una buena idea", concluyó JFK.

El gobierno de Bush I reaccionó a la desaparición del pretexto de la seguridad decretando un bloqueo mucho más austero, presionado por Clinton, quien había rebasado a Bush por la derecha en la campaña presidencial de 1992. La hostilidad económica arreció en 1996, causando furor aún entre los más fieles aliados de EEUU. El bloqueo fue también objeto de abundantes críticas internas ya que afectaba exportaciones e inversiones estadunidenses las únicas víctimas del bloqueo ya que, según la opinión pública, a los cubanos no les afecta. Las investigaciones efectuadas por especialistas estadunidenses contradicen esto. En un detallado estudio elaborado por la American Association for World Health (AAWH) se determina que el bloqueo acarrea severas consecuencias para la salud y que solo debido al óptimo sistema de salud pública de Cuba se ha podido evitar una "catástrofe humanitaria"; ésto, prácticamente, no se menciona en EEUU.

El bloqueo ha obstruido incluso alimentos y medicinas. En 1999 la administración de Clinton eliminó dichas sanciones a todos los países de la lista oficial de "naciones terroristas" menos a Cuba, merecedora de un singular castigo. Cabe mencionar que Cuba no es la única en su caso; después de que un huracán devastara las antillas en agosto de 1980, el presidente Carter rechazó ofrecer auxilio a menos que se excluyera a la isla de Granada, como castigo a ciertas iniciativas no especificadas que llevaba a cabo el gobierno reformista de Maurice Bishop. Cuando los países afectados rechazaron la exclusión de Granada, ya que no habían entendido el alcance real de la amenaza del mayor productor mundial de nuez moscada, Carter bloqueó la ayuda. Después de que otro huracán , golpeara de forma similar a Nicaragua en octubre de 1988, ocasionando hambruna y graves daños ecológicos, los gobernantes de turno en Washington vieron que su campaña terrorista pudiera beneficiarse del desastre negando ayuda incluso a los países en la costa atlántica vinculados a EEUU y con clara animosidad en contra de los sandinistas. E hicieron lo mismo cuando, en septiembre de 1992, una marejada arrasó aldeas pesqueras nicaragüenses dejando cientos de muertos y desaparecidos. En esa ocasión se ofreció ayuda, pero, escondido entre los detalles, se hallaba el hecho de que aparte de un espléndido donativo de veinticinco mil dólares, el monto se deduciría de fondos de asistencia previamente establecidos. Aún así, se garantizó al congreso que la miserable ayuda no afectaría a la suspensión de más de cien millones de dólares en ayudas al gobierno nicaragüense apoyado por EEUU, ya que éste aún no había logrado demostrar un nivel satisfactorio de sometimiento.

La hostilidad económica de EEUU contra Cuba ha sido condenada energéticamente en la gran mayoría de los foros internacionales de importancia, siendo aún declarada ilegal por la Comisión Judicial de la normalmente sumisa Organización de Estados Americanos (OEA). La Unión Europea instó a la Organización Mundial de Comercio a que impugnara el bloqueo. La respuesta del gobierno de Clinton fue que "Europa ha desafiado 'tres décadas de política entre Cuba y EEUU que data desde el gobierno de Kennedy,' e intenta forzar un cambio de gobierno en La Habana". Dicho gobierno asimismo declaró que la OMC no tiene capacidad de injerencia sobre los asuntos de seguridad nacional ni puede obligar a los EEUU a cambiar sus leyes. Washington entonces se retiró de las discusiones, dejando el asunto en un punto muerto.

Un auténtico desafío

Los motivos detrás de los ataques terroristas y del ilegal bloqueo económico a Cuba se encuentran delineados en el historial interno, y a nadie debería sorprender descubrir que encajan en un patrón similar, por ejemplo, al de Guatemala unos años antes.

Desde el punto de vista temporal resulta claro que el temor de un ataque ruso no pudo ser un factor decisivo. Los planes para forzar un cambio de régimen habían sido formulados e implementados mucho antes de que hubiera una conexión relevante con Rusia y, tras la retirada de ésta el castigo se intensificó. Es cierto que la amenaza rusa sí llegó a existir, pero fue consecuencia y no motivo del terrorismo y la agresión económica por parte de EEUU.

En julio de 1961 la CIA anunció que "la amplia influencia del 'castrismo' no es una función del poderío cubano... la sombra de Castro se extiende debido a que las condiciones sociales y económicas a lo largo de Latinoamérica incitan a combatir la autoridad dominante e instigan a la rebelión con fines de cambio radical", para lo cual la Cuba de Castro marca la pauta. Anteriormente, Arthur Schlessinger había entregado su informe de la Misión Latinoamericana al presidente electo Kenneddy, donde le advertía acerca de la susceptibilidad de los latinoamericanos a la "idea de Castro de ocuparse uno mismo de sus asuntos". El informe identificó cierta conexión con el Kremlin: la Unión Soviética "ronda entre bastidores, suministrando cuantiosos préstamos para infraestructuras y presentándose como modelo para lograr modernizarse en una sola generación". El peligro de la "idea de Castro" es particularmente grave, según Schlessinger, cuando "la distribución de tierras y otros bienes del patrimonio nacional favorecen a las clases acaudaladas" y "los pobres y los marginados, movidos por el ejemplo de la revolución cubana, exigen entonces oportunidades para llevar una vida digna". Kennedy temía que el apoyo de Rusia pudiera presentar a Cuba como un "modelo" de desarrollo, dando a los soviéticos ventaja a lo largo y ancho de Latinoamérica. A principios de 1964, el Consejo de Planificación Política del Departamento de Estado se extendió también sobre estas preocupaciones: "el principal peligro que Castro representa radica... en el impacto que la sencilla existencia de su régimen ha tenido sobre los movimientos de izquierda en los países latinoamericanos... La simple realidad es que Castro representa un auténtico desafío a los EEUU, una contradicción a nuestra política en el hemisferio por más de un siglo y medio". En pocas palabras, escribe Thomas Patterson, "Cuba, ya sea en realidad o simbólicamente, desafió la hegemonía estadunidense en Latinoamérica". El terrorismo internacional y la hostilidad económica con fines de forzar cambio de régimen se justifican no por lo que Cuba hace, sino por su "mera existencia", su "auténtico desafío" ante el legítimo dueño del hemisferio. Tal desafío pudiese justificar acciones aún más violentas como en Serbia, tal y como fue reconocido, o como también se ha visto en Irak cuando los pretextos se agotaron.

Indignación ante los desafíos es algo común en la historia de EEUU. Hace doscientos años, Thomas Jefferson recriminó duramente a Francia por su "actitud desafiante" al retener a Nueva Orleáns, que él codiciaba. Jefferson advirtió que "el comportamiento de Francia [se encuentra] en un estado de perpetua fricción con el nuestro; nosotros, más que amantes de la paz y el afán de crecimiento, somos de nobles ideales". El "desafío de Francia nos obliga a unir fuerzas con la armada y la nación británica", advirtió Jefferson, abandonando sus convicciones anteriores que reconocían la crucial contribución de Francia durante la emancipación de las colonias del dominio británico. Debido a la lucha de liberación de Haití, aislada y ampliamente antagonizada, la desafiante Francia pronto capituló, pero las directrices permanecen vigentes distinguiendo entre amigos y enemigos.

(Nótese que el presente pasaje, páginas 80-90, está profusamente anotado en Hegemony or survival. La discusión de Chomsky respecto a la crisis de los misiles cubanos en sí se puede encontrar en otro lugar, en el mismo capítulo del libro.)

Aparte de Hegemony or survival, America's quest for global dominance (The American Empire Project, Metropolitan Books), Noam Chomsky es autor de numerosos libros de lingüística y política exterior estadounidense.

Reimpreso con el permiso de Metropolitan Books, una imprenta de Henry Holt and Company, LLC.

De Gusanos y Talibanes

De Gusanos y Talibanes Erick Fajardo Pozo
2004-01-06


-Las concepciones de patriotismo en la política informativa norteamericana y en el contradiscurso de lo subalterno

México, Corea, Vietnam, Panamá, Afganistán, Iraq, todas las ocupaciones militares de la época moderna han sido protagonizadas por USA y en todas esas perpetraciones contra la soberanía de otros estados - salvo variaciones de forma y soporte técnico - a la administración de la violencia física militar, siempre le ha precedido un ejercicio aún más traumático de violencia simbólica a través de los medios de legitimación del poder.

El pasado 22 de diciembre se cumplían 14 años de la intervención militar norteamericana de Panamá, y una feroz campaña mediática, similar a la que precedió a la ocupación de la isla caribeña, ha empezado a difundirse por todas las extensiones sensibles y nervios que comunican a Washington con las provincias del imperio en Latinoamérica. Su propósito declarado es la estigmatización de las demandas y la ideología del movimiento social de reforma en Bolivia como "fundamentalista" y la descalificación de la transición que el país ha iniciado hacia un estado más ecuánime, como "talibanización".

Horas y horas de los carísimos minutos en el aire de las cadenas norteamericanas en lengua hispana son dedicadas a desmenuzar, con parcialismo e intolerancia, el problema boliviano. Andrés Oppenheimer y su invitado de rigor, Carlos Alberto Montaner, elucubran lo que se les venga a la cabeza en la intención de damnificar la elocuente voluntad ciudadana de cambiar sustancialmente la inecuánime estructura jurídica, política y económica impuesta en el país por los monopolios comerciales capitalistas y sus agentes políticos.

Ya van tres programas en los que Oppenheimer -y su inseparable Montaner- tipifican a los líderes sociales bolivianos dentro los más nefastos y execrables estereotipos globalofílicos, mientras justifican a los representantes de las minorías acomodadas, en una clara intención de darle legitimidad, palestra política e imagen internacional a los candidatos que la economía transnacional y el orden social mundial promueven para la próxima elección presidencial en Bolivia. El eje discursivo en torno al que giran las argumentaciones en contra de los sectores sociales es el Patriotismo. Un formulismo "patriotista", contaminado de simplismo y maniqueísmo, que reduce el ejercicio político internacional a una lucha bíblica entre el bien y el mal y así divide al mundo en gusanos y talibanes.

-Los gusanos y el patriotismo según USA.

La política informativa pro imperialista tiene su propia interpretación sobre el significado del "patriotismo" y sobre qué actitudes son patrióticas y cuáles no lo son, e intenta situar el referente de la acción política continental en torno a las actitudes funcionales al sistema y al respeto a una estructura jurídica que garantiza la impunidad del poder, justificando sus acciones cual "patrióticas". La sumisión a un imaginario de desarrollo y progreso, que pasa por la consolidación de una economía de libre mercado que miserabilizaría a Latinoamérica y Bolivia, es el complemento de esa política informativa "patriótica".

En esta concepción hegemónica de patriotismo, la cultura, la estructura social y el modus vivendi de los Estados Unidos de Norteamérica son los objetos- estereotipo de devoción y respeto "patrióticos". El simplismo niega al mundo la comprensión del patriotismo a cambio de una asociación conductista de ideas que enlaza irreflexivamente dicho patriotismo con símbolos, colores, tonadas y actitudes pseudoheroicas difundidas por la media.

Desde hace 50 años la media transcontinental intenta correlativizar esa idea de "patria" con el nombre genérico de "Norteamérica", y desde hace una década pretende introducirla en nuestro imaginario como sinónimo de "América". Así, el proceso lógico se hace simple: Los Estados Unidos de Norteamérica, canonizados genéricamente por la media como "Norteamérica" y hoy promovida como "América", es la capital de una inmensa nación de la cual deberíamos sentirnos parte y cuyas reglas se constituyen en el único orden jurídico válido.

De acuerdo a lo anterior, el prototipo de un patriota latinoamericano terminan siendo los llamados "gusanos", o disidentes cubanos anticastristas, refugiados en Estados Unidos y en actividad política constante y sediciosa contra el gobierno de su país. Un gusano es el ideal del patriota para la política exterior de Washington y por eso su política mediática está orientada a la formación de un imaginario social que desconozca la identidad cultural, política y social de sus países de origen, para "representar" actitudes socializadas por la media en franca elegía del conformismo con la imposición, a título de "respeto a la patria". La estrategia informativa de los Estados Unidos cultiva el gusano en el ideario social latinoamericano.

-Los talibanes y el patriotismo según el resto del mundo.

Esta claro que en el escenario mediático del actual conflicto la noción de patriotismo se corresponde más con la demanda del mercado y con el imaginario político estadounidense, pero existe otro concepto de "ser patriota", que es el que administra un movimiento subalterno mundial, y que distingue bien las genuinas actitudes patrióticas de los arraigos artificiales a la utopía desarrollista que la enajenación mediática occidental suele suscitar en los sectores más volubles de las sociedades latinoamericanas.

Contrariamente a lo que podría pensarse estos sectores más "volubles" no están en las capas medias bajas, menos instruidas, sino en los estratos medios altos, que encuentran identidad económica, cultural y hasta étnica en los estereotipos y arquetipos mediáticos. Es más, elaboran su discurso social sobre la retórica del drama social televisivo y usan sus presupuestos, lugares comunes y frases hechas en el intento de consolidar y difundir su percepción de la realidad en los circuitos más inmediatos de su accionar social, una percepción evasiva y positivista que sólo las elites pueden darse el lujo de tener. Pero lo subalterno ha conseguido un importante nivel de experiencia, organización y conciencia de su proyecto político y su rol histórico, al punto de hacerle frente a esa concepción enajenante de patriotismo a la "american way".

En una entrevista televisiva para la Red Uno de Bolivia, el segundo hombre de la Central Obrera Boliviana, Luis Choquetijlla, declaró que para el movimiento social existe una diferencia fundamental entre Sánchez de Lozada y Saddam Hussein: "Hussein era un patriota que cayó defendiendo el patrimonio de su país de la expropiación, mientras que Sánchez de Lozada hizo todo lo contrario", manifestó Choquetijlla ante una intencionada presión del conductor que insistía en sugerir que existían diferencias de índole favorable a Sánchez de Lozada en la comparación.

Esto nos mostrará hasta dónde las concepciones que articula un mismo término pueden haber sufrido desplazamientos semánticos que relativicen políticamente su aplicación a ciertas realidades y su exclusión por antonomasia de otras. La media pro imperialista ha resignificado el concepto de patriotismo y hoy demanda que además de comulgar con él, se extingan sus paralelos en el mundo y se penalice las disidencias en su comprensión.

Así, el modelo del comportamiento patriótico está en la actitud apologética del capitalismo de los aristócratas cubanos refugiados en USA desde la revolución, de los empresarios antichavistas ocultos desde el fallido golpe y de los oligarcas bolivianos fugados con los fondos del Tesoro de la nación y con la culpa de la masacre de octubre. En cambio, las actitudes "antipatrióticas", entendidas como todas aquellas que riñen con los intereses y conveniencia de los Estados Unidos, incluyen aún a los reclamos más básicos como trabajo, alimento, salud, justicia o soberanía.

-Gusanos y talibanes en Bolivia.

No hace mucho advertimos - y hoy ratificamos sin temor - que el discurso de la intelectualidad y la industria cultural imperialista había empezado, desde dentro y fuera de nuestras fronteras, a preparar el terreno para una eventual intervención militar en territorio boliviano.

Estados Unidos ha jugado casi todas sus cartas en Bolivia y la última que queda en su baraja es la ocupación militar del país que se ha convertido en el talón de Aquiles de su política exterior. No de otra forma se puede interpretar la sincronía en el juego retórico que ejercitan los "intelectuales" y la media neoliberal a lo largo y ancho del primer mundo y sus colonias: Desde los análisis políticos de Andrés Oppenheimer y su inseparable Carlos Alberto Montaner, hasta el lamentablemente camuflado apologismo local de Cayetano Llobet y la mucho mejor disimulada - pero aún tendenciosa - "interpretación" política de Mario Espinoza, la media ataca diariamente a la opinión pública nacional y extranjera con un mismo y armonioso discurso de tres ejes: "Bolivia-narcotráfico", "Bolivia-fundamentalismo indígena" y "Bolivia- terrorismo".

En todas las líneas del frente, los ideólogos y agentes mediáticos del capitalismo neoliberal, han empezado a seguir un guión; el de la descalificación del país, su estigmatización frente a la comunidad internacional y la "fabricación" de situaciones de crisis que justifiquen - a mediano plazo - la intervención militar de USA. Esta nueva "maravilla" de la estrategia imperialista tiene a su director de orquesta en Sánchez de Lozada.

-¿Qué hace Goni en Miami?

No hace mucho que Gonzalo Sánchez de Lozada, ex presidente de Bolivia depuesto por la insurrección popular de octubre, consiguió asilo en Miami, donde hasta ahora evade la justicia boliviana, que día que pasa agrega un cargo más al grueso file de demandas contra él y sus coadyuvantes en la masacre de octubre y el descalabro económico del país.

Empezó en 1967 con Cuba, cuando los remanentes oligarcas desplazados por la revolución escogieron como enclave a Miami para desde allí perpetrar cinco décadas de hostil asedio sobre la isla. Siguió Venezuela, cuyo empresariado antichavista buscó refugio después del frustrado golpe de estado. Sánchez de Lozada es el último de los agentes norteamericanos en replegarse tras el fracaso de octubre en Bolivia.

Precisamente en Miami, donde la mayoría de los depuestos dictadores, perpetradores y conspiradores de Latinoamérica se refugian usualmente de la justicia de sus países, Sánchez de Lozada consiguió parapetarse y reorganizar su tropa en desbandada, así como el replanteamiento de su estrategia para mantener el control del poder en Bolivia mediante un socavamiento pernicioso y mitomaniaco de la credibilidad internacional del país.

Sus comentarios enormizan los conflictos y minimizan las posibilidades del país de administrarse políticamente autónomo. Sánchez de Lozada está caotizando el país mediante las actitudes antidemocráticas de su partido, que ejecuta desde el parlamento toda una estrategia de boicot a la Asamblea Constituyente, a los juicios de responsabilidades, al saneamiento de latifundios y a las reformas políticas que despojarían de sus privilegios e impunidad a la casta política boliviana.

En esta indigna labor le es vital la asistencia del aparato mediático de la disidencia cubana anticastrista y de los agentes intelectuales de la economía de libre mercado para América Latina, que entraron en alerta apenas los números en la casilla de réditos de las transnacionales con intereses en el país, empezaron a decaer. También existe otro motivo a parte del espíritu de cuerpo de los capitalistas cubanoamericanos para apoyar a Sánchez de Lozada y es que los anticastristas resienten el papel en la insurrección boliviana, del dirigente indígena y aliado incondicional de Fidel Castro, Evo Morales, por considerar su liderazgo una amenaza de fortalecimiento de la Cuba castrista, acorralada desde hace un decenio por el bloqueo comercial norteamericano.

Sean cuales fueren sus razones, los capitalistas y tecnócratas detrás de la industria mediática imperialista se han involucrado con la situación de Bolivia al punto de dedicar los carísimos minutos de la TV internacional, en "analizar" y "evaluar" la situación social y política del país, resolviendo casi de manera uniforme en que Bolivia está en una crisis de narcotráfico, terrorismo y racismo indígena que la hace merecedora de la salvadora intervención del "mundo civilizado".

-La contraintelectualidad y el discurso contrahegemónico.

Simultáneamente, aunque sin la posibilidad de poblar los escenarios que monopolizan los intelectuales funcionales al poder, grupos de intelectuales militantes se reúnen para una reflexión que busca conjurar a través de los medios alternativos la hegemonía mediática imperialista.

En este cometido existen tareas más relevantes que otras. Es prioritario desenmascarar los mecanismos lógicos con que la media manipula conductualmente nuestras reacciones, a partir de estímulos que precualifican las actitudes políticas alternativas, dentro nuestros prejuicios más denostables y evitan así que simpaticemos con ellas. Advirtamos entonces la manera en que estos resortes lógicos son oprimidos dentro de nuestra lógica cultural preelaborada, siempre útil al sistema:

1.- La talibanización de las actitudes políticas es un recurso discursivo imperialista que pretende la resemantización del concepto "talibán" como criminal político, terrorista, extremista y - sobre todo - antidemócrata. La radicalidad de Al Kaida ha sido extrapolada de su contexto y el sustantivo talibán, es adjetivizado en el discurso imperialista como la propensión a un extremo delincuencial al que se estarían asomando las protestas de la subalternidad boliviana. El mensaje en lógica del sentido común se traduce en: "Si talibanes son fundamentalistas, entonces criminales, terroristas y antidemócratas. Si cocaleros son fundamentalistas, entonces son "talibanes".

2.- La intencionada pretensión de adjudicar lo ocurrido en octubre de forma exclusiva al movimiento indígena, busca marginar a las clases medias de su participación en la insurrección. Pero los actores urbanos militantemente presentes en el conflicto fueron tantos, que los únicos ausentes fueron las elites económicas y políticas contra las que se subvirtió la bolivianidad.

El foco de insurrección en el campo quedó aislado con el sitio militar de Warisata y Sorata en el Altiplano, pero la insurrección surgió en los escenarios urbanos de El Alto y La Paz, donde Juntas Vecinales, Comités Cívicos, minorías discriminadas, trabajadoras sexuales, pequeños comerciantes, obreros, universitarios y ciudadanos sin militancia o filiación alguna se subviertieron contra el poder. Aún así a USA le interesa aislar esas actitudes como "salvajes" y reducir así su ámbito de ejercicio a quienes históricamente son sindicados de "salvajismo" y "resistirse a la modernidad": Los indígenas.

El mensaje parece ser: "Los indígenas son salvajes, anarquistas y radicales, mientras el ciudadano es civilizado, respeta el orden y es moderado. Octubre fue salvaje, anarquista y radical, ningún hombre civilizado, respetuoso de la ley y moderado pudo participar de octubre".

3.- La penalización de que una perspectiva de sociedad fuera del modelo económico global se consolide en el imaginario boliviano, pasa por la elegización apocalíptica de su inminencia y la afirmación de la supuesta irrebatibilidad de su conveniencia como única vía "racional" de acceso a la "modernidad", el "desarrollo" y la "riqueza" para el tercer mundo.

Así, considerar otra perspectiva de organización política o - peor aún - económica frente a la globalización y el capitalismo, no sería oponerse a los Estados Unidos, sino a la racionalidad, al progreso y a la democracia.

Así, el mensaje es: "Si el indigenismo es esencialista, entonces representa exclusión y retroceso. Si la integración global es contraria a los esencialismos, entonces representa inclusión y progreso".

-Del Imperio de la ley a la Ley del imperio.

No existe tarea más urgente que exponer la manera en que los mecanismos del poder estimulan nuestras construcciones mentales para manejar nuestra opinión a partir de prejuicios y preconceptos que nos mantienen encadenados a la idea fatalista de que otro orden mundial no es posible. En los hechos si lo es y Bolivia demostró que la eficiencia del aparato de persuasión ideológica está empezando a fallar. Pero conforme Bolivia se ha constituido en un paradigma de la acción y el pensamiento político disidentes, el riesgo de una brutal intervención militar crece.

Los últimos bastiones del poder establecido en Bolivia son dos: El orden jurídico, que es tarea de la Constituyente revertir y el orden informativo, que es desafío de los intelectuales deconstruir. El orden jurídico es un pesado mecanismo burocrático, administrado por un grupo de agentes políticos de la coalición de gobierno de Sánchez de Lozada, cuya tuición sobre la justicia está devaluada, pero aún pesa en el imaginario boliviano. En cambio el orden informativo guarda legitimidad merced a la dependencia mediática creciente que la integración global ha generado en las capas medias urbanas de Bolivia y repolitizar la información, posicionar el consumo de canales informativos e inculcar una cultura selectiva de la información es aún más importante que la Insurrección de Octubre o la Asamblea Constituyente. En esa labor estamos.

Los delirios de Toni Negri

Los delirios de Toni Negri Heinz Dieterich
2004-01-03

A Carlos Morillo y la Unión Latinoamericana por la Democracia Participativa

Dentro del mercado de esotérica pseudocientífica, donde suele hacer su shopping ideológico la actual izquierda, Antonio Negri es una de las mercancías más sobrevaluadas. Esto explica probablemente, porque fue invitado a una sesión plenaria del Foro Social Europeo (FSE), en noviembre del 2003, en Paris.

Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, el discurso del "filósofo" italiano ofrece in nuce la posibilidad, de entender la terrible confusión de su pensamiento, sin tener que pasar por las indigeribles cuatrocientos cincuenta páginas de su Empire, que escribió junto con el estadounidense Michael Hardt.

Negri inició su discurso en el FSE con un lamento sobre los soldados italianos muertos en Irak. "Quisiera comenzar recordando con mucha piedad, con muchísima piedad... a los muertos de mi país en Irak", decía, para después declamar patéticamente, como si estuviera en una opera de Giuseppe Verdi, "¡Malditos! ¡ Malditos! ¡Malditos!", refiriéndose a aquellos que mandaron "a esos hombres a morir en Irak".

Si bien es lamentable toda vida que se pierda en la guerra de Irak, no hay que olvidar que el contingente italiano es parte de una fuerza de agresión militar al servicio de la primera guerra del gran capital imperialista, del siglo XXI, que evoca el derecho a la legítima autodefensa nacional. Es revelador, que Negri lamente las bajas en las fuerzas imperialistas, sin decir una sola palabra sobre los iraquíes muertos.

La guerra determina una "terrible ruptura" entre las fuerzas de paz y todos aquellos que en Italia la apoyaron, que incluye "buena parte de la izquierda". ¿Qué sentido tiene, calificar a los oportunistas socialdemócratas, los sectaristas y los liberales notoriamente invertebrados, de "izquierda italiana"? ¿Qué tiene de izquierda esa fauna política que cubre el globo desde Argentina hasta Alemania, y desde Brasil hasta España?

Después, Negri nos alecciona que la guerra es "constituyente", lo que significa que la "forma de la guerra ya no es simplemente la legitimación del poder". Aquí, nuestro filósofo tiene las cosas al revés. Es, por lo general, el poder que legitima a la guerra, no viceversa, porque ante la carnicería mercantilista, las elites dominantes que mandan a la grex a morir, requieren de apologías para las víctimas.

De esta manera aparece el iustum bellum, la guerra justa, en la cual mueren las víctimas por los fetiches construidos por los intelectuales del poder: los cruzados cristianos ad maiorem Dei gloriam; los musulmanes por la jihad; los estadounidenses por "la democracia"; los sionistas por el Yitzak Israel y los nazis por la liberación del pueblo alemán, de la tiranía del "capital financiero judío".

La guerra "quería presentarse" no ya como "guerra entre los estados, sino contra un enemigo público, contra una realidad interna". ¿Los líderes de los Estados en guerra no se convierten, automáticamente en el enemigo público número uno del Estado contrincante? ¿Puede hacerse la guerra de agresión, sin demonizar al otro?

Es más: ¿Ha habido en la historia de las guerras de agresión alguna elite que no haya aprovechado el supuesto peligro de una quinta columna interna? ¿Que no haya explotado la reducción militar de los derechos democráticos para reprimir a sectores de la población ---socialistas, cristianos de base, nacionalistas independientes, trabajadores, intelectuales críticos--- que definía como peligro para el status quo ?

Después viene el obligatorio sometimiento al poder ---"Todo lo que Ignacio Ramonet decía en un principio acerca de la sobreposición de guerra económica, social y militar es perfectamente correcto"--- que introduce el salto mortale hacia la capitulación ideológica total.

"Veis que ya no se trata de la guerra imperialista que va a expandir los poderes de las naciones singulares; se hace en nombre del capital global." ¡Muy profundo! Lastima, que no tiene nada que ver con la realidad.

Alguien debería regalar a Negri para el año nuevo una suscripción del The Washington Post y del The New York Times, para que se entere de la "expansión de los poderes de las naciones singulares". Cuando sucedieron los atentados del 11 de septiembre, la responsable del Consejo de Seguridad Nacional, Condoleeza Rize, convocó a su equipo y les dijo que resolvieran la siguiente tarea: "¿ Cómo se capitalizan esas oportunidades para una potencia mundial? ... Creo que este periodo es análogo al de 1945 a 1947... Las placas tectónicas de la política internacional están reacomodándose y es importante tratar de aprovechar esto y posicionar los intereses e instituciones estadounidenses... antes de que las placas vuelvan a inmovilizarse."

George W. Bush y Colin Powell, presidente y secretario de Estado de la Unión Americana, concordaban plenamente, como reportó el The Washington Post en enero del 2002, afirmando que Bush y Powell vieron a los ataques como "una oportunidad para reconfigurar las relaciones mundiales" (reshape relationships throughout the world).

Mientras Bush y Blair procuraban ocultar la "reconfiguración de las relaciones del mundo" mediante delirantes discursos de democracia, paz y desarme, los planificadores del sionismo revelaban sin rubor la esencia de la Operación Irak: "Tenemos un gran interés en estructurar el Medio Oriente el día después de la guerra", afirmó antes de la guerra el Ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz y agregó, que después de haber derrotado a Irak, Washington debería "generar presión política, económica y diplomática sobre Irán".

El asesor de seguridad nacional del Primer Ministro Ariel Sharon, y exjefe del servicio secreto Mossad, Efraim Halevy, dijo que Israel esperaba de un Bagdad post- Saddam "profundos efectos en Teheran, Damasco y Ramallah", es decir, "una mayor estabilidad y confianza, desde el Golfo Pérsico hasta las costas atlánticas de Marruecos". En la misma tónica, el ex Primer Ministro israelí Ehud Barak afirmó que "el camino a la paz en Palestina pasa por Bagdad".

Se trata, en pocas palabras, de un megaproyecto de modernización-destrucción capitalista estadounidense-sionista, inspirado en el Zeitgeist (la lógica) de Hitler, del cual Bush y su camarilla no se han apartado ni un ápice, como Negri se puede informar en el diario del Gran Capital liberal estadounidense, The New York Times (NYT), de ayer, leyendo el artículo de Colin Powell: "What we will do in 2004".

Otro vocero del sionismo israelí y del gobierno de Bush, el columnista del NYT , William Safire, comentando "la capitulación preventiva" de Gaddafi en abrir sus instalaciones nucleares a Washington y atraer de nuevo a las transnacionales petroleras estadounidenses, afirma que la política exterior post-9/11 de Bush está teniendo éxito y que los dominós están cayendo; cayendo, se entiende, hacia donde Washington los hace caer.

Los nuevos dominós son Siria, que tendrá que salir de Líbano para entregárselo a Washington-Tel Aviv a fin de ser convertido en otro protectorado de sus voraces transnacionales, e Irán. Y las grandes ganancias del negocio imperial serán para los súbditos y vasallos de Washington. Alemania, Francia y Rusia están excluidos de los 18 mil millones de dólares de reconstrucción de Irak. Será, ¿que no forman parte del "capital global", en nombre del cual, según nuestro filósofo, se realiza la barbarie bélica en Medio Oriente?

En otra de sus mistificaciones de la agresión bélica, Negri afirma que se trata de una guerra "que se mueve como el capital global". La dinámica del movimiento del capital global, tanto en la esfera de la acumulación como de la circulación, y ejecutada esencialmente por entes privados dentro de vías institucionales no- violentas, es determinada por la interminable búsqueda de las mejores tasas de ganancia, en torno al planeta entero.

La guerra en Irak, en cambio, es el uso concentrado de las fuerzas de destrucción físicas de los Estados de las elites anglo-sajonas al servicio de esos intereses capitalistas. El supuesto paralelismo entre la dinámica de ambos fenómenos, que son, cada uno, de naturaleza sui generis, sólo existe en la cabeza de Negri.

No podía faltar la negación abstracta del nacionalismo. "Estos valores de patria, nación, nunca han estado en la verdadera tradición comunista y hoy ya no lo estarán más, no lo estarán nunca", dice Negri. Al igual que el grupo "Crisis" de Robert Kurz en Alemania, que proclama que la ruptura con la "nacionalidad" y con "la jaula de la identidad nacional" (Kurz) es la "pregunta decisiva" para la izquierda, Negri es incapaz de diferenciar entre la función del nacionalismo en el polo dominador del sistema y el polo dominado.

En su escandalosa ignorancia de la epistemología científica, se le ha pasado por alto que Albert Einstein y Werner Heisenberg descubrieron hace mucho tiempo lo que podría denominarse, la verdad relacional. O, si su alma mater, la filosofía se le hace más congénita, pudiese consultar con el gran Georg W.F. Hegel el tema de la verdad dialéctica.

En la negación abstracta del nacionalismo y de la Patria, la "izquierda" eurocentrista se encuentra en perfecta sintonía con los señorítos intelectuales neoliberales latinoamericanos y los intereses transnacionales, a que sirven. La guerra cultural de los neoliberales contra la educación pública, la pequeña y mediana empresa, los indígenas y todo vestigio de la herencia nacional, tiene como blanco principal destruir a la identidad nacional, es decir, la defensa del patrimonio cultural y material de la Patria Grande que es, hoy día, junto con la cuestión social, el último dique ante el colapso total de las sociedades latinoamericanas.

"El problema fundamental de la reconstrucción de la izquierda" es, que sepa proponer "lo común a todos" y que sepa "ser pacífica". Bravo Maistro. "Lo común a todos" se propuso de manera pacífica justo en la fase prebélica de Irak, cuando las abrumadoras mayorías de España e Italia se manifestaron contra la agresión planeada por Bush, Blair, Aznar y Berlusconi. Lastimosamente, ninguno de los cuatro Presidentes demócratas, ni los diputados y senadores respectivos, escucharon la plegaria de la vox populi. ¿Considera Usted posible, Maistro, que le falte algún ingrediente en su plan maestro para llegar a un mundo mejor?

"Hoy, el desarrollo capitalista usa la guerra para organizar el mundo", afirma Negri, en otra de sus burdas falsificaciones de la historia. Procediendo de tierras del Imperium Romanum, ¿cómo se le puede olvidar al filósofo, que todos los imperios, desde el romano hasta el estadounidense, siempre han utilizado la violencia militar como medio de apropiación del plusproducto de otros pueblos?

Pero, si la premisa de Negri es fatal, la inferencia está peor. El supuesto hecho, de que "hoy, el desarrollo capitalista usa la guerra para organizar el mundo", dice Negri, obliga a la izquierda a "transformar también nuestra lucha por la paz en lucha social", siempre que sepa "ser pacífica".

En primer lugar, la transformación de la guerra en "lucha social" es un proceso objetivo, como muestran interminables ejemplos históricos, entre ellos la Comuna de Paris, las revoluciones rusas de 1905 y 1917, y la Revolución Alemana de 1918. Como tal tiene, en palabras de uno de los últimos filósofos que merecían este calificativo, Immanuel Kant, su "condición de la posibilidad", es decir, su causalidad.

La causalidad que transforma una guerra en "lucha social", hasta el extremo de la guerra civil, es de triple naturaleza. En lo objetivo, el factor constituyente es el sufrimiento de las masas, tanto en el frente como en la retaguardia. Dado que las masas en Italia, ni en ninguna otra parte del Primer Mundo, no sufren por la guerra en Irak, no existen las condiciones objetivas para convertir el bandidaje imperialista en revolución social. Una vez más, una frase vacía de Negri, sin sentido alguno dentro de las condiciones objetivas.

En lo subjetivo, todo sujeto social tiene que resolver el aspecto material ( materialiter) y el aspecto formal (formaliter) de su postura, ante la guerra. Materialmente, es decir, en términos de contenido, la pregunta es, ¿qué Proyecto Histórico puede concretizar la oportunidad de transformación social que ofrece una guerra imperialista? Siendo los holocaustos bélicos congénitos al sistema capitalista, la respuesta es obvia. El proyecto solo puede ser no-capitalista.

De ese contenido antisistémico, il condottieri italiano no dijo nada en el magnífico Foro Social Europeo de Paris, donde tenía la posibilidad de concientizar a decenas de miles de jóvenes europeos que estaban literalmente sedientos de verdad teórica y alternativas prácticas. En lugar de aprovechar el Foro, confundió la teoría material sobre el fenómeno ---el Nuevo Proyecto Histórico anticapitalista--- con su dimensión formal, es decir, sus formas de lucha, y pontificó que el sendero luminoso de los oprimidos es el saber "ser pacífico". Nietzsche ha de reírse en la tumba, ante esta magnífica ilustración de la "moral esclava cristiana".

No tiene nada de malo que Toni Negri quiera andar como Francisco de Asís o la Madre Teresa, mendigando urbi et orbi por la paz y un mundo mejor. Al fin y al cabo, toda su estructura mental es teológica. Se trata de un mundo mental en el cual los hechos (factum) y los estándares básicos de la intelección científica, no tienen cabida.

Tampoco hay problema de que se llame filósofo. En vista de la miseria de la filosofía actual, cuyos protagonistas son esencialmente empleados directos del Estado en las facultades de filosofía, es decir, burócratas; o coolíes de pluma freelance de las élites económicas, se trata, de hecho, de una descripción bastante exacta de la docta ignorancia, que caracteriza a los "amantes de la sabiduría" contemporáneos. Con contadas excepciones, han regresado al oscurantismo escolástico que les da venia legendi (licencia) para fantasear sobre lo que les dé la gana.

Lo que sí preocupa, es el estado de la clase política e intelectual europea que permite, como en el caso de Italia, que un piccolo duce conduzca la política nacional de una de las potencias imperialistas más importantes del presente, y un Rásputin teórico figure como líder ideológico, a quien se invita a foros europeos alternativos.

Peor aun es que alguien en América Latina les haga caso. Cada hora que pierda un estudiante latinoamericano leyendo las tonterías de Toni Negri o la propaganda barata de Samuel Huntington, es una hora perdida para la transformación real de nuestra realidad.

Pero, carentes de conocimientos de la metodología científica y de nociones básicas de las ciencias económicas, como "costos de oportunidad" y "economía de tiempo", profesores mediocres, oportunistas e inescrupulosos, gastan el tiempo de nuestra juventud en la chatarra ideológica del Primer Mundo.

Negri, que viene de las ilusiones anarquoides de Autonomía Operaia italiana, es un farsante del Capital. Como lo es también, el flamante promotor del megaproyecto hitleriano en Medio Oriente, Daniel, "el rojo" Cohn-Bendit, quien viene del grupo Revolutionaerer Kampf (Lucha Revolucionaria), de Frankfurt, Alemania.

Solo los tontos y los pillos pueden hacerle caso a esas figuras patéticas de la opera buffa del Gran Cap